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ALIMENTACIÓN HOY EN DÍA 05/2012

Cómo minimizar el desperdicio de alimentos

A diario, se desperdician grandes cantidades de alimentos que podrían haber sido consumidos o a los que se les podría haber dado otro uso. ¿Qué medidas podemos tomar para reducir la cantidad de alimentos que desperdiciamos, para ahorrar dinero y recursos naturales y ayudar a garantizar la alimentación de los más necesitados?
¡Menudo desperdicio!
Se calcula que, en Europa, se malgastan 89 millones de toneladas de alimentos cada año. Se desperdician alimentos en cada etapa de la cadena alimentaria, del agricultor al consumidor, productores, procesadores, comercios minoristas, proveedores de servicios de catering y consumidores1.
 
En consecuencia, disminuir el desperdicio de alimentos ocupa uno de los principales puestos en el orden del día de las instituciones europeas. El Parlamento Europeo ha hecho un llamamiento para que se tomen de inmediato medidas colectivas con el fin de reducir a la mitad el desperdicio de alimentos antes de 2025, mientras que la Comisión Europea se plantea dicha reducción para 2020; siendo los alimentos una de las principales prioridades de su «Hoja de ruta hacia una Europa eficiente en el uso de los recursos». Este ambicioso objetivo requiere esfuerzos conjuntos de toda la cadena de suministro de alimentos2,3.
 
Además, disminuir el desperdicio requiere asimismo cambios en el comportamiento de los consumidores. En los hogares de los países europeos con abundancia de alimentos, se desecha una gran cantidad de los mismos (37 millones de toneladas)1. Se está realizando una investigación sobre el desperdicio de alimentos en Europa. La mayoría de las muestras proceden del Reino Unido, donde se estima que podría evitarse el 60% del desperdicio de alimentos en los hogares, lo que se traduce en un ahorro medio anual de 480 £ (565 €) por hogar. Además, el ahorro medioambiental estimado equivale a la retirada de 1 de cada 5 vehículos de la circulación4.
 
¿Por qué se desperdician alimentos?
Existen numerosas explicaciones para el desperdicio de los alimentos y estas varían entre los sectores de la cadena alimentaria. Faltan datos normalizados sobre el desperdicio de alimentos, especialmente en los sectores de manufactura y comercio minorista. El desperdicio de productos alimenticios agrícolas también requiere de una mayor investigación. La mayor parte del desperdicio durante la fabricación parece ser inevitable; gran parte de estos productos objeto de desperdicio no son comestibles o se derivan de cuestiones técnicas que dan lugar a una sobreproducción o a productos defectuosos o deteriorados. Los mayoristas y minoristas se enfrentan a retos logísticos, incluida la gestión de las existencias: la anticipación de la demanda y el correcto almacenamiento, el cumplimiento de las expectativas de calidad del producto y la coordinación entre sectores1.
 
En lo que respecta a las cocinas de los hogares y del sector hostelero, las principales explicaciones para el desecho de alimentos (desperdicio que podría evitarse) son que se trata de restos en los platos, excedentes de cocina o de productos no consumidos en su debida fecha. En este caso, el desperdicio hace referencia tanto a la concienciación y a la actitud de los individuos como a habilidades prácticas de gestión de los alimentos, tales como la planificación, el racionamiento y el almacenamiento1. Las causas del desperdicio en los hogares pueden variar en función de factores regionales, incluido el clima, el estatus socioeconómico o la cultura,  por ejemplo, la costumbre de preparar más comida de la que se puede consumir y de que sobre. Para prevenirlo, se recomienda una mayor investigación a nivel nacional1.
 
La fecha del etiquetado de los alimentos es una de las piezas informativas más importantes que buscan los consumidores europeos5. Estudios sobre los consumidores (Reino Unido e Irlanda) revelan confusión en cuanto a la fecha del etiquetado: alrededor de un tercio de los alimentos son desechados antes de la fecha de consumo preferente6,7. Las prácticas de almacenamiento también son susceptibles de mejora. La mayoría de las frutas y hortalizas duran más si se mantienen refrigeradas. Sin embargo, solo el 23% de los consumidores afirmó que almacenaría fruta fresca en el frigorífico, y un 53% almacenaría en él hortalizas frescas. Muchos de ellos mantendrían alimentos sin precintar o sueltos, al aire libre, lo que podría reducir su frescura (por el contrario, el pan se estropea más rápidamente en el frigorífico)8.
 
Actuar contra el desperdicio de alimentos
En la Directiva Marco sobre los residuos de la UE 2008/98/CE, una jerarquía para el tratamiento de los residuos da prioridad a la reducción de los residuos en su origen, seguida de la reutilización, el reciclado y la valorización, mientras que la eliminación es el ultimo recurso9. Este concepto ha sido aplicado a los residuos alimenticios por la Agencia de protección del medio ambiente de Estados Unidos. Tras tratar de reducir los residuos en un primer momento, sugiere a continuación que los alimentos comestibles se redistribuyan entre personas, animales y a continuación a la industria1.
 
En Europa, existen más de cien iniciativas para reducir la acumulación de residuos alimenticios. Las estrategias incluyen la concienciación a través de campañas, información, formación, medición de residuos y mejora de la logística. Sin embargo, la actividad es reciente y la evaluación limitada, por lo que se debe continuar con ambas1.
 
Medición del desperdicio de alimentos
El proceso de separación de los alimentos de otros residuos puede servir como vehículo de concienciación. La recogida por separado de residuos alimenticios ofrece ventajas para el medio ambiente (los residuos alimenticios se someten a compostaje y se descomponen aeróbicamente), pero su influencia en la reducción de los residuos alimenticios aún no se ha cuantificado1. Los niveles de medición e información sobre residuos fomenta aún más el compromiso; la utilización de metodologías normalizadas a nivel nacional permitiría un análisis y una prevención específicos, que podrían ser impulsados por el establecimiento de objetivos de prevención de residuos1.
 
Realización de campañas
El Programa de acción de residuos y recursos (Waste & Resources Action Programme, WRAP) realiza campañas en el Reino Unido para que la población «ame los alimentos y odie el desperdicio» (del lema en inglés «Love Food, Hate Waste»), y registró una reducción de residuos del 13% en un periodo de 3 años (2006/7–2010)10. El programa WRAP concluyó que las personas que planifican, hacen listas de la compra y controlan la comida de la que disponen desperdician menos alimentos que los «compradores espontáneos»6. La organización anima a las personas a aprovechar las sobras y a utilizar los alimentos con fecha de caducidad próxima en nuevas recetas. La concienciación a nivel de los consumidores también sería un vehículo de concienciación en la cadena alimentaria1.
 
Un método consistiría en inculcar hábitos para minimizar el desperdicio por medio de clases de cocina; por ejemplo, la autoridad local de Bruselas (Bruxelles Environnement) formó a 1.000 personas en 20091. El Parlamento Europeo ha recomendado que se incorpore esta formación práctica a los planes de estudio2. Existen oportunidades educativas similares en la industria hostelera. Los proveedores de servicios de catering pueden ayudar a reducir el desperdicio anticipando la demanda en función de las reservas y de encuestas de opinión de los clientes1. Al mismo tiempo, la práctica de permitir que los comensales de un restaurante se lleven las sobras a casa (en un recipiente conocido como «doggy bag») es común en EE. UU., pero es motivo de recelo en algunos países de la UE. Es necesario que hagamos un esfuerzo para dejar a un lado la vergüenza. Las sobras deben refrigerarse en un plazo de 2 horas y consumirse en un plazo de 24 horas, bien recalentadas en su totalidad11.
 
Comunicar la frescura
En el etiquetado de los productos alimenticios pueden encontrarse indicadas diversas fechas: fecha de consumo preferente, fecha de caducidad, fecha límite de venta y fecha límite de exposición, pero estas no siempre se usan de forma sistemática1.
 
El Parlamento Europeo ha propuesto que el etiquetado de doble fecha incluya tanto la fecha límite de venta (que puede ayudar a evitar que los comercios minoristas vendan productos próximos a su fecha de caducidad) y la fecha de caducidad, pero para ello es necesario que los consumidores se familiaricen con la terminología2.
 
Actualmente, la legislación en materia de información alimentaria facilitada al consumidor reserva la fecha de caducidad para los productos alimenticios sumamente perecederos. Después de esta fecha se consideran peligrosos (indicador de seguridad)12,13. La fecha de consumo preferente hace referencia a su duración mínima; pasada esta fecha, es poco probable que pueda resultar perjudicial, pero se ofrece una advertencia del fabricante de que las cualidades sensoriales (gusto, textura, etc.) podrían no ser tan buenas como deberían (indicador de calidad). Cuando sea indispensable para su validez, deberán incluirse junto a la fecha indicaciones sobre las condiciones de almacenamiento12,13.
 
Deben darse garantías a los consumidores de que «…utilizar su propio juicio (visual, olfativo y paladar) resulta adecuado para numerosos productos alimenticios», excepto cuando haya vencido la fecha de caducidad1. Los estudios de la Autoridad de Seguridad Alimentaria de Irlanda destacan que gran parte de los consumidores irlandeses (el 46%) afirmaron no tener ningún problema para consumir alimentos después de su fecha de caducidad y, por lo tanto, poner en riesgo su salud7. Los productos cuya fecha de caducidad haya vencido podrían estar contaminados con bacterias dañinas y aun así no mostrar cambios y, por lo tanto, no deberían consumirse7. Los consumidores deberían asegurarse de que el envase esté intacto y, en concreto, de que los productos desecados, como el azúcar, la harina y el café, no estén húmedos y no presenten insectos14.
 
Una mayor orientación para los comercios contribuiría a normalizar la comunicación de las fechas y las indicaciones para el almacenamiento (lo que podría aumentar notablemente la vida media de los productos, por ejemplo, manteniendo los productos secos en envases herméticamente cerrados)1. Los congeladores ofrecen la oportunidad de conservar los alimentos. Las indicaciones sobre el etiquetado de los alimentos en lo que respecta a las instrucciones de congelación deben armonizarse de forma que los consumidores puedan congelar los alimentos con total seguridad15. Los comercios minoristas también pueden ayudar a los consumidores fomentando el uso (la venta) de etiquetas y marcadores para congelador, recipientes de almacenamiento, bolsas isotérmicas (para llevar a casa los alimentos enfriados) y termómetros para frigorífico (para mantener los frigoríficos domésticos entre 0ºC y 5ºC)15.
 
La innovación en el envasado puede reducir los residuos (y el impacto medioambiental en general) mediante la mejora de los materiales y las características del diseño, como los envases herméticos reutilizables y el desarrollo de películas «inteligentes» que indiquen la pérdida de frescura mediante un cambio de color1,2.
 
Redistribución de alimentos en buen estado
Los excedentes de alimentos deben continuar descendiendo en la jerarquía de la gestión de residuos y redistribuirse1. El Parlamento Europeo ha solicitado a la Comisión Europea la elaboración de unas directrices claras sobre la seguridad del uso de estos alimentos2.
 
Entre los desechos se pueden encontrar alimentos perfectamente comestibles que han sido rechazados por su aspecto. Para abordar esta cuestión, se ha distendido la ley europea que regula las normas de calidad de las frutas y hortalizas (CE N.º 1221/2008) con el fin de permitir la venta de productos menos estéticos16. No obstante, su venta y utilización requieren la aceptación del consumidor. El nivel de calidad puede reflejarse en el precio. Con el fin de reducir el desperdicio, los comercios minoristas recurren a precios promocionales para los productos ligeramente deteriorados o con fecha de caducidad próxima (práctica prohibida en algunos Estados miembros)2. Es preferible ofrecer descuentos que comprar al por mayor, pero existe el riesgo de modificar el comportamiento del consumidor en materia de residuos (animándolo a hacer compras excesivas) e incluso de incitar al consumo excesivo1. Los bancos de alimentos tienen en este sentido un papel destacado. Numerosos países (como Austria, Dinamarca, Italia, España o el Reino Unido) cuentan con eficaces programas de bancos de alimentos, en los que los excedentes se transportan desde los comercios minoristas hasta las personas necesitadas o a otros puntos de venta (por ejemplo, almacenes de descuento o mercados locales), pero estos funcionan a pequeña escala1.
 
Un ahorro global
Como afirma la Organización para la Alimentación y la Agricultura, «es necesario darle un uso apropiado y beneficioso a los alimentos seguros que se desechan en la actualidad»17. Se estima que el desperdicio de alimentos aumentará con el crecimiento de la población, la demanda de alimentos y el aumento de la riqueza1. La industria alimentaria, los comercios minoristas y los consumidores deben concienciarse y tomar medidas al respecto. Unas pocas medidas de eficiencia no solo resultarían beneficiosas para nuestro bolsillo, sino que tendrían resultados positivos a nivel mundial.
 
Más información
 
Referencias
  1. Comisión Europea (2010). Preparatory study on food waste across EU 27. Bruselas, Bélgica: http://ec.europa.eu/environment/eussd/pdf/bio_foodwaste_report.pdf
  2. Parlamento Europeo (2011). Resolución del Parlamento Europeo, de 19 de enero de 2012, sobre cómo evitar el desperdicio de alimentos: estrategias para mejorar la eficiencia de la cadena alimentaria en la UE. Bruselas, Bélgica: http://www.europarl.europa.eu/sides/getDoc.do?pubRef=-//EP//TEXT+TA+P7-TA-2012-0014+0+DOC+XML+V0//ES
  3. Potočnik J, Comisario Europeo de Medio Ambiente (2011). It's time to stop wasting food. Congreso "Combating food waste in the EU". Bruselas, 8 de noviembre de 2011 (Ref: SPEECH/11/725): http://europa.eu/rapid/pressReleasesAction.do?reference=SPEECH/11/725&format=HTML&aged=0&language=EN&guiLanguage=en
  4. WRAP, sobre el desperdicio de alimentos:  http://www.lovefoodhatewaste.com/about_food_waste
  5. EUFIC (2011). EUFIC Forum n° 5 – Consumer response to portion information on food and drink packaging – A pan-European study. Bruselas, Bélgica: www.eufic.org/article/en/expid/forum5-Consumer-response-portion-information-food-drink-packaging/ 
  6. WRAP (2011). Consumer insight: date labels and storage guidance. Banbury, Reino Unido: http://www.wrap.org.uk/sites/files/wrap/Technical_report_dates.pdf  
  7. Autoridad de Seguridad Alimentaria de Irlanda (2011). 5 out of 10 people ignore use by dates: http://www.fsai.ie/news_centre/press_releases/5_out_of_10_People_Ignore_Use_By_Dates/17112011.html
  8. WRAP (2007). Food storage and packaging. Banbury, Reino Unido: http://www.wrap.org.uk/content/food-storage-and-packaging
  9. Directiva 2008/98/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 19 de noviembre de 2008, sobre los residuos y por la que se derogan determinadas Directivas: http://eur-lex.europa.eu/LexUriServ/LexUriServ.do?uri=OJ:L:2008:312:0003:0003:ES:PDF
  10. WRAP (2011). WRAP reports significant progress on waste reduction: http://www.wrap.org.uk/content/wrap-reports-significant-progress-waste-reduction
  11. Sustainable Restaurant Association: http://www.toogood-towaste.co.uk/
  12. Reglamento (UE) n.º 1169/2011 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 25 de octubre de 2011, sobre la información alimentaria facilitada al consumidor:  http://eur-lex.europa.eu/LexUriServ/LexUriServ.do?uri=OJ:L:2011:304:0018:0063:ES:PDF
  13. Directiva 2000/13/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 20 de marzo de 2000, relativa a la aproximación de las legislaciones de los Estados miembros en materia de etiquetado, presentación y publicidad de los productos alimenticios: http://eur-lex.europa.eu/LexUriServ/LexUriServ.do?uri=OJ:L:2000:109:0029:0042:ES:PDF
  14. Política alimentaria de la UE (2012). Member states to debate legal status when "best before" date is exceeded. Política alimentaria de la UE 97:8.
  15. WRAP (2010). Press release: Industry recommendations unveiled to reduce household food waste, 19 agosto 2010.
  16. Reglamento (CE) n.º 1221/2008 de la Comisión, de 5 de diciembre de 2008 , que modifica, en lo que atañe a las normas de comercialización, el Reglamento (CE) n.º 1580/2007 por el que se establecen disposiciones de aplicación de los Reglamentos (CE) n. 2200/96, (CE) n.º 2201/96 y (CE) n.º 1182/2007 del Consejo en el sector de las frutas y hortalizas: http://eur-lex.europa.eu/LexUriServ/LexUriServ.do?uri=OJ:L:2008:336:0001:0080:es:PDF
  17. Organización para la Alimentación y la Agricultura (2011). Global food losses and food waste: extent, causes and prevention. Roma, Italia: http://www.fao.org/fileadmin/user_upload/ags/publications/GFL_web.pdf
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Fecha de la última actualización 24/08/2016
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