Existen dos tipos principales de diabetes: el tipo I y el tipo II. La incidencia de ambos tipos en adultos está aumentando en todo el mundo. Estudios recientes reflejan también un incremento de la diabetes de tipo II en la población infantil. ¿Qué hay detrás de este preocupante fenómeno y qué puede hacerse al respecto?
Las personas diabéticas que no reciben tratamiento puedan mostrar niveles de glucosa sanguínea (azúcar presente en la sangre) dos o tres veces mayores de lo normal. En la diabetes de tipo I, esto se debe a la falta de insulina - la hormona producida por el páncreas para transportar la glucosa hacia los músculos y otros tejidos. En la diabetes de tipo II, la insulina generalmente se produce en abundancia, pero los músculos que normalmente responderían absorbiendo la glucosa para usarla como energía o almacenarla, se hacen resistentes a la insulina, produciendo un aumento del nivel de glucosa en la sangre.
La diabetes de tipo I o diabetes insulino-dependiente
La diabetes de tipo I suele darse en niños y se debe a la destrucción de las células productoras de insulina en el páncreas por una reacción autoinmune. Todavía no se sabe a ciencia cierta por qué tiene lugar este fenómeno, aunque las personas con cierta susceptibilidad genética presentan mayor riesgo. Asimismo, se ha sugerido que las infecciones virales pueden desencadenar el proceso. Este tipo de diabetes, también conocida como "diabetes insulino-dependiente", se trata con inyecciones regulares de insulina.
La diabetes de tipo II
Anteriormente conocida como "diabetes no insulino-dependiente", la diabetes de tipo II sólo se daba entre personas de mediana edad o mayores. Sin embargo, recientemente, el número de casos ha aumentado en todas las edades, y cada vez se diagnostica en enfermos más jóvenes, especialmente en niños y adolescentes obesos y muy obesos (1). Esto ocurre tanto en países desarrollados como en países en vías de desarrollo. Este aumento de la incidencia resulta inquietante porque los niños no deberían sufrir esta enfermedad, que de hecho puede evitarse adoptando medidas preventivas (2).
La resistencia a la insulina
Cuando los músculos se hacen insensibles o resistentes a la insulina, pierden la capacidad de absorber la glucosa que circula por la sangre. El páncreas responde produciendo cada vez más insulina para compensar esta disfunción. Cuando el páncreas ya no puede responder a la demanda creciente de insulina, el nivel de glucosa en la sangre aumenta y puede aparecer la diabetes. Entonces, ¿qué es lo que causa en origen la resistencia a la insulina?
Diabesidad
Se sabe desde hace tiempo que el sobrepeso y la obesidad predisponen a la diabetes de tipo II y que, de hecho, la obesidad es un estado de resistencia a la insulina. Las personas con obesidad central, en quienes la grasa se acumula alrededor de la cintura, presentan un riesgo mayor de hacerse resistentes a la insulina. No es una coincidencia que los casos de diabetes de tipo II hayan aumentado de forma paralela al incremento mundial del sobrepeso y la obesidad, hasta el punto de que la diabetes de tipo II recibe el nombre de "diabesidad".
Un estilo de vida saludable
Las medidas indispensables tanto para la prevención como para el tratamiento de la "diabesidad" son: la pérdida de peso y la práctica regular de ejercicio (2). Incluso una pérdida moderada de peso conlleva una considerable reducción de la resistencia a la insulina, mejorando la capacidad del organismo de asimilar la glucosa y el metabolismo en general. La práctica de alguna actividad física presenta, además, un beneficio doble: no sólo desempeña un papel fundamental en el control del peso, sino que también mejora la sensibilidad a la insulina y la absorción de la glucosa, especialmente en los músculos.
La diabetes materna
Destacados estudios señalan que la diabetes materna, incluida la diabetes de gestación, que aparece en la madre durante el embarazo, aumenta la probabilidad de que el niño sufra, más adelante, diabetes de tipo II. Dado que la obesidad es un importante factor de riesgo de la diabetes de gestación y que puede modificarse, la prevención de la obesidad en mujeres en edad fértil constituye una medida preventiva esencial (1).
Ante todo, prevención
La diabetes es una enfermedad debilitante que aumenta el riesgo de que las personas afectadas sufran enfermedades cardiacas, problemas circulatorios e hipertensión. El aumento de la prevalencia de la diabetes de tipo II o "diabesidad" en niños resulta especialmente preocupante. La prevención, mediante una dieta y un estilo de vida saludables (2,3), debe ser la principal prioridad y tener por objetivo la reducción de:
- el riesgo, la incidencia y las consecuencias de la diabetes de tipo II en adultos propensos;
- el sobrepeso y la obesidad en niños y jóvenes.
Referencias