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INFORMES EUFIC 10/2012

Ventajas y seguridad de los edulcorantes bajos en calorías

Aunque los edulcorantes bajos en calorías suelen considerarse ingredientes modernos, llevan utilizándose más de un siglo. En Europa y en todo el mundo, los edulcorantes bajos en calorías, al igual que otros aditivos alimentarios, se someten a un riguroso proceso de valoración. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria define los niveles de ingesta diarios aceptables y revisa la nueva información sobre cualquier problema de seguridad que surja. Estas medidas garantizan a la población que los edulcorantes bajos en calorías aprobados son seguros.
 
1. ¿Qué son los edulcorantes bajos en calorías?
 
Los edulcorantes bajos en calorías son ingredientes mucho más dulces que el azúcar (sacarosa). Entre ellos se incluyen el acesulfamo-K, el aspartamo, la sacarina, los esteviósidos, la estevia y la sucralosa, que son entre 150 y 600 veces más dulces que la sacarosa, y el neotame, que es entre 7 000 y 13 000 veces más dulce (tabla 1). La intensidad del dulzor de los edulcorantes bajos en calorías depende de su poder edulcorante inherente y de la concentración en la que se utilicen. Su contenido calórico oscila de 0 a 4 kilocalorías por gramo, pero todos ellos aportan muy pocas calorías en la práctica, porque se añaden a los productos en cantidades muy pequeñas. Los edulcorantes bajos en calorías suelen encontrarse en refrescos, postres, productos lácteos, golosinas, chicles y chocolates calientes para beber. La mayoría están disponibles también como edulcorantes de mesa, que se añaden al té y al café o a otros alimentos, como la fruta y los cereales del desayuno.
 
Tabla 1: Ejemplos de edulcorantes bajos en calorías
 
Nombre
Poder edulcorante en comparación con la sacarosa
Fecha de
descubrimiento
Fecha de inicio de uso en la UE
 
Acesulfamo-K (E950)
150-200 veces más dulce
1966
1983
Aspartamo (E951)
150-200 veces más dulce
1965
1983
Ciclamato (E952)
30-50 veces más dulce
1937
1954
Neotame (E961)
7 000-13 000 veces más dulce
1990 2010
Sacarina (E954)
300-400 veces más dulce
1879
1887
Estevia (E960)
200-300 veces más dulce
1901*
2011
Sucralosa (E955)
400-600 veces más dulce
1976
2000
*Los glicósidos de esteviol son los componentes dulces naturales que se encuentran en las hojas de la planta de stevia
 
Los edulcorantes bajos en calorías llevan disponibles desde hace más de un siglo. La sacarina fue descubierta en 1879 por Constantin Fahlberg, un químico que trabajaba en la Universidad Johns Hopkins, en los Estados Unidos, y se utilizó ampliamente durante las épocas de escasez de azúcar, como en la Primera Guerra Mundial. Aunque, en algunos países, ya en 1945 los refrescos se edulcoraban con combinaciones de sacarosa y sacarina, las bebidas dietéticas y light no se hicieron famosas hasta principios de los 80, con la introducción del aspartamo. En las últimas tres décadas, las ventas de refrescos bajos en calorías en Europa han aumentado más de 15 veces.1 De hecho, en algunos países, las versiones bajas en calorías de algunas marcas muy conocidas se han convertido en productos estrella.
 
Los edulcorantes bajos en calorías se utilizan en una gran variedad de alimentos y bebidas por distintos motivos, incluido el interés de los consumidores por controlar el peso y los esfuerzos de los fabricantes por ofrecer varias opciones de niveles calóricos de sus productos. Otro motivo es el sabor más agradable de los edulcorantes bajos en calorías. Mientras que los primeros edulcorantes tenían un sabor un tanto cuestionable, sobre todo si se usaban como único edulcorante de un producto, la introducción de edulcorantes bajos en calorías más recientes ha mejorado el sabor. Las mezclas de edulcorantes también se utilizan porque a menudo ofrecen un mayor nivel de dulzor del que cabría esperar de la cantidad de edulcorantes que hay presentes, tomados de uno en uno: el todo es mayor que la suma de las partes.
 
Además de los edulcorantes bajos en calorías, se utilizan polialcoholes en golosinas, chicles y postres. Los polialcoholes, como el maltitol, el isomaltitol, el sorbitol, el manitol y el xilitol, aportan 2,4 kilocalorías por gramo (8,4 kJ/g), a diferencia de las 4 kilocalorías por gramo (16,8 kJ/g) de los azúcares alimentarios y los carbohidratos. La excepción es el eritritol, un edulcorante a granel con 0 calorías aprobado en Europa en 2006.2 La función de los polialcoholes en los productos no es solo sustituir a los edulcorantes, sino también suplir muchas de las propiedades funcionales que aportan los azúcares, como la sensación en boca, el color, la estructura y las propiedades de retención de la humedad.
 
2. Función en la dieta
 
Los humanos estamos predispuestos, desde el nacimiento, para reconocer y preferir el sabor dulce.3 Esto y el desagrado innato por el amargor se cree que son adaptaciones fisiológicas que ayudaron a los primeros humanos a distinguir entre plantas comestibles potencialmente dañinas y potencialmente nutritivas. La leche materna obtiene su sabor dulce, en gran medida, del 7,2 % de lactosa (azúcar de la leche) que contiene. Para verlo en su contexto, el zumo de manzana y el de naranja contienen casi un 10 % de azúcares. Diversos estudios demuestran que, durante la infancia, persiste una fuerte preferencia por el sabor dulce, que se va atenuando hacia el final de la adolescencia y en la edad adulta.4 Durante muchos siglos, gente de todas las edades ha edulcorado su comida con miel y frutas.
 
Al generalizarse en el siglo XX la disponibilidad de alimentos asequibles y, sobre todo, de excelente calidad, los problemas asociados a la escasez de calorías en la dieta desaparecieron prácticamente de los países desarrollados. Al mismo tiempo, muchos aspectos de la vida de las personas pasaron a ser mucho menos exigentes desde el punto de vista físico, lo que provocó que una proporción importante de la población consumiera más calorías de las que quemaba. Este es el principal motivo del aumento de la incidencia del sobrepeso y la obesidad, que tienen sus propias consecuencias sobre la salud y siguen suponiendo un desafío hoy en día. En este contexto, y dado el deseo innato del ser humano por el sabor dulce, los alimentos y bebidas con edulcorantes bajos en calorías pueden suponer un aporte útil a la dieta.
 

Control del peso

Para que la reducción de peso tenga éxito, hay que crear un déficit de energía dentro de una dieta saludable y equilibrada, combinando para ello una menor ingesta de energía con un mayor gasto de energía. Para que una dieta a largo plazo ofrezca los resultados deseados, es beneficioso, además, incluir alimentos y bebidas de sabor agradable; para muchas personas, los productos edulcorados forman una parte importante de ello. Así pues, los productos cuyo contenido calórico se ve reducido total o parcialmente por el uso de edulcorantes bajos en calorías pueden ofrecer una solución práctica a los consumidores preocupados por el peso, en función de la reducción de calorías lograda en el producto final.
 
Cada vez más datos científicos sugieren que los alimentos y bebidas bajos en calorías contribuyen a los esfuerzos de las personas por perder peso.5-10 En un estudio reciente, se ha descubierto que la sustitución de azúcares añadidos por edulcorantes en bebidas carbonatadas tiene efectos beneficiosos sobre el índice de masa corporal (IMC).6 Además, en una revisión (que investigaba 16 estudios controlados aleatorizados) se descubrió que optar por alimentos y bebidas que contengan aspartamo en lugar de los azúcares habituales provocó una reducción tanto de la ingesta de energía como de peso corporal (la tasa estimada de pérdida de peso en un adulto de 75 kg fue de 0,2 kg/semana).7,8 La importancia de los estudios controlados aleatorizados se ha subrayado recientemente.11 Además, los edulcorantes bajos en calorías pueden ayudar a seguir las dietas, ya que ofrecen más opciones y variedad.
 
Aunque los datos científicos sugieren que los alimentos y bebidas bajos en calorías contribuyen a los esfuerzos de las personas para perder peso, es importante tener en cuenta que los edulcorantes bajos en calorías no son, por sí solos, una solución para la obesidad, ya que no eliminan el apetito.8 Por lo tanto, es importante que los alimentos y bebidas bajos en calorías formen parte de una dieta equilibrada y un estilo de vida saludable que incluya ejercicio físico regular. Las publicaciones médicas apoyan este planteamiento.8,9
 

Diabetes

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en el mundo hay más de 346 millones de personas con diabetes; la diabetes de tipo 2 es la más frecuente.12 El asesoramiento nutricional para diabéticos coincide con las recomendaciones de alimentación saludable para la población general. Volver a un peso corporal saludable en las personas diabéticas es, sin embargo, muchísimo más importante, porque ayuda a reducir el riesgo, más elevado entre este grupo de población, de padecer patologías como una tensión arterial elevada o enfermedad cardiovascular.
 
Algunos estudios han descubierto que el consumo de edulcorantes bajos en calorías puede ayudar a las personas con diabetes de tipo 2 a controlar su peso corporal.13,14 Productos tales como refrescos, yogures, postres y golosinas con edulcorantes bajos en calorías desempeñan un papel importante al aportar distintos rangos calóricos dentro de las categorías de alimentos y, así, ofrecer más opciones para la dieta. Organizaciones tales como la American Diabetes Association y Diabetes UK señalan que los productos edulcorados con edulcorantes bajos en calorías pueden ayudar a controlar las ansias de dulce sin poner en peligro los niveles de glucosa en sangre. Ello va asociado al consejo de comprobar la composición general de los productos por si quedan ingredientes glucémicos, así como ser consciente de las calorías reales que se consumen.
 
Existe un amplio consenso en la comunidad médica en cuanto a que los edulcorantes bajos en calorías pueden mejorar las opciones alimentarias. Permiten a los diabéticos el placer de disfrutar de alimentos y bebidas de sabor dulce y que no afectan al control de su glucosa en sangre.14-17
 

Salud dental

Las caries dentales vienen provocadas por una falta de higiene bucal en la que los carbohidratos que haya en la boca fermentan por la acción de bacterias que se encuentran presentes de forma natural, lo que causa la producción de ácido. Parte de este ácido puede neutralizarse mediante la saliva, pero, en ausencia de una buena higiene dental, el ácido restante provocará la desmineralización de los dientes y causará la aparición de caries. Los edulcorantes bajos en calorías, sin embargo, no pueden ser metabolizados por las bacterias bucales para formar ácidos. Por lo tanto, no contribuyen a la aparición de caries en los dientes.18 Después de una comida completa, sin embargo, otros componentes de los alimentos pueden contribuir a la formación de caries, por lo que la higiene bucal sigue siendo importante.
 
Además de ayudar a la salud dental, los edulcorantes bajos en calorías pueden utilizarse para mejorar el sabor de los dentífricos, los enjuagues bucales y los suplementos de flúor, lo que fomenta su uso. De hecho, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (AESA) ha confirmado que masticar chicle con edulcorantes bajos en calorías ayuda a mantener la mineralización de los dientes y neutralizar los ácidos.19
  
3. Seguridad
 

Ingesta Diaria Admisible (IDA), regulación y aprobación

Todos los edulcorantes bajos en calorías que se utilizan en la producción de alimentos en Europa se han sometido a rigurosas pruebas de seguridad. La autorización y utilización de edulcorantes bajos en calorías, como ocurre con el resto de aditivos alimentarios, está armonizada en toda la Unión Europea (UE) y se rige por el asesoramiento de la AESA. Los fabricantes de ingredientes solo pueden solicitar a la AESA la valoración de un edulcorante bajo en calorías después de que se hayan realizado amplias pruebas de seguridad. Esta solicitud debe aportar información técnica sobre el producto y datos exhaustivos obtenidos a partir de estudios de seguridad. Durante la valoración de seguridad llevada a cabo por la AESA, se establece una Ingesta Diaria Aceptable (IDA) para cada edulcorante bajo en calorías. La IDA supone una orientación en cuanto a la cantidad de edulcorante bajo en calorías que se puede consumir a diario con seguridad durante la vida de una persona. Se calcula como fracción (normalmente, una centésima parte) de la cantidad que ha demostrado ser segura en modelos animales. Los estudios confirman que la cantidad de edulcorantes bajos en calorías que se consume realmente está por debajo de la IDA.20
 
Una vez que la Comisión Europea ha aprobado un aditivo alimentario, este recibe un número E (E significa Europa). El número E, por lo tanto, indica que el aditivo ha sido aprobado y es seguro para el consumo humano. Esto ayuda a superar las barreras lingüísticas en un mercado tan diverso como la Unión Europea. Todos los edulcorantes bajos en calorías aprobados tienen su propio número E, dentro del rango E900-E999.
 

Afirmaciones sobre efectos adversos sobre la salud

Durante las últimas décadas, ha habido ciertas afirmaciones esporádicas de que los edulcorantes bajos en calorías están asociados a distintos efectos adversos sobre la salud. Los medios de comunicación tradicionales y en línea se hacen eco en ocasiones de informes anecdóticos sin fundamento, lo que genera entre los consumidores cierta incertidumbre en cuanto a la seguridad de los edulcorantes bajos en calorías. La responsabilidad de examinar la nueva información relativa a la seguridad de los ingredientes alimentarios es competencia de la AESA y las opiniones sobre los edulcorantes se revisan cuando es necesario. El consejo de la AESA a la Comisión Europea no ha cambiado: el uso de edulcorantes bajos en calorías en alimentos y bebidas, consumidos dentro del nivel de ingesta diaria admisible, no supone ninguna amenaza para la salud humana.
 
Una de las acusaciones sobre los edulcorantes bajos en calorías se refiere a una posible relación con el cáncer en los seres humanos. Estas inquietudes, sin embargo, no están sustentadas mediante estudios bien controlados. Por ejemplo, un equipo de investigadores italianos evaluó las ingestas de edulcorantes bajos en calorías entre pacientes con distintos tipos de cáncer.21 Se recopilaron datos durante un periodo de 13 años sobre casi 9 000 casos y la información obtenida se recopiló con datos procedentes de controles. Tras tener en cuenta otros factores, como el tabaquismo, el riesgo de desarrollar cáncer no se asoció al consumo de edulcorantes bajos en calorías. Además, cuando el uso de edulcorantes bajos en calorías se clasificó según el tipo de edulcorante (por ejemplo, sacarina, aspartamo, etc.), no hubo ninguna asociación significativa con ningún lugar de aparición de cáncer.
 
Los edulcorantes bajos en calorías que se utilizan con más frecuencia son la sacarina y el aspartamo. La seguridad de la sacarina se puso en duda después de que ciertos estudios con animales realizados a principios de los 70 parecieran demostrar que aumentaba la incidencia de cáncer de vesícula. En posteriores estudios en laboratorio, se demostró que este efecto era exclusivo entre ratas macho y que no tenía pertinencia para el ser humano. En consecuencia, los estudios epidemiológicos no demostraron ninguna asociación significativa entre el consumo de sacarina y el cáncer de vejiga, incluso entre personas con ingestas elevadas. Las investigaciones llevadas a cabo durante los últimos 25 años no sostienen la hipótesis de que la sacarina provoque cáncer en el ser humano.22
 
El aspartamo también ha sido cuestionado, sobre todo en Europa, después de que varios estudios con animales realizados en Italia afirmaran una cierta relación entre el aspartamo y el cáncer linfático en ratas. La AESA llevó a cabo revisiones detalladas de los datos y concluyó que la investigación tenía importantes defectos y que los estudios no demostraban que el aspartamo provocara cáncer. La opinión de la AESA sobre la seguridad del aspartamo para el consumo humano, por lo tanto, siguió siendo la misma, y la AESA volvió a confirmar que la IDA de 40 mg/kg de masa corporal era apropiada.23 Esta conclusión se vio apoyada por otras revisiones.24,25 Además, en mayo de 2010, la AESA trabajó con un grupo de expertos nacionales de distintos países de la UE para revisar todas las publicaciones sobre el aspartamo desde 2002. El grupo concluyó que no se había detectado ninguna prueba que obligara a la AESA a revisar su opinión anterior de que el uso del aspartamo en alimentos y bebidas, en ingestas inferiores a la IDA, es seguro.26
 
No obstante, las personas que padecen una extraña enfermedad genética conocida como fenilcetonuria (PKU), que afecta a alrededor de 1 de cada 10 000 personas, deben evitar el consumo de aspartamo. El aspartamo contiene dos aminoácidos, uno de los cuales es la fenilalanina. La fenilalanina es un aminoácido esencial, lo que significa que tenemos que obtenerlo por medio de la dieta para seguir estando sanos. Quienes padecen PKU no pueden metabolizar completamente la fenilalanina y deben seguir una dieta especial para crecer y desarrollarse con normalidad. La fenilalanina está presente en la mayoría de las proteínas y el aspartamo representa una fuente de escasa importancia. Sin embargo, los productos edulcorados con aspartamo están señalados como fuente de fenilalanina. Para las personas que no padecen PKU, la fenilalanina es una parte normal y esencial de la dieta.
 
4. Actitudes de los consumidores
 
Según una encuesta en línea realizada en 2009 en cinco países europeos por Harris Interactive, en nombre de Tate & Lyle, los consumidores buscan productos saludables pero sin renunciar al sabor.27 Esta investigación se llevó a cabo entre personas de 18 a 65 años de edad en Francia, Alemania, Italia, España y el Reino Unido. Más de la mitad querían productos saludables que les ayudaran a controlar el peso, aunque solo el 20 % afirmó que renunciarían al sabor para conseguir un producto más saludable. En este contexto, los productos de buen sabor con edulcorantes bajos en calorías pueden desempeñar un papel importante para ayudar a las personas a reducir la ingesta de calorías.
 
En una encuesta de Eurobarómetro sobre cuestiones de riesgo, encargada en 2010 por la AESA, se preguntó su opinión a más de 26 600 consumidores de más de 15 años residentes en 27 Estados miembros.28 Cuando se les pidió que señalaran las posibles preocupaciones que pudieran tener, surgió una amplia variedad de temas entre los que no destacó ninguno. Solo el 9 % de los consumidores sugirió que los aditivos alimentarios suponían un riesgo (en comparación con el 19 % que mencionó la presencia de productos químicos, pesticidas y sustancias químicas; la respuesta más frecuente). Del mismo modo, en un estudio encargado en 2012 por la Food Standards Agency, del Reino Unido, se preguntó a 2 141 personas qué cuestiones relacionadas con los alimentos, de haberlas, les preocupaban.29 El 28 % mencionó los aditivos; no obstante, cuando se les pidió que explicaran sus inquietudes, nadie mencionó los edulcorantes bajos en calorías.
 
Todos los edulcorantes bajos en calorías, al igual que el resto de aditivos alimentarios aprobados en la UE, se someten a un riguroso proceso de valoración por parte de la AESA. Estas valoraciones examinan concienzudamente las pruebas halladas en todos los estudios científicos y se actualizan siempre que se publican estudios nuevos pertinentes. De esta forma, la seguridad de los edulcorantes bajos en calorías aprobados queda garantizada por autoridades independientes y, en el caso del aspartamo, se basa en más de 200 estudios. Por lo tanto, los edulcorantes bajos en calorías son una herramienta valiosa y segura para proporcionar a los consumidores la oportunidad de elegir alimentos y bebidas con distintos niveles de calorías.
 
5. El futuro
 
Se siguen desarrollando nuevos edulcorantes. Un edulcorante bajo en calorías que está surgiendo ahora es el advantamo, elaborado a partir de una combinación de aspartamo y vainillina, un componente de la vainilla. El uso del advantamo como aditivo alimentario (de acuerdo con las buenas prácticas de fabricación) está aprobado en Australia y Nueva Zelanda.30 La Food and Drug Administration31 estadounidense y la AESA32 también están estudiando su uso como aditivo alimentario.
 
En conclusión, queda claro que la población puede estar segura de que, gracias al riguroso marco normativo para su valoración y aprobación, los edulcorantes bajos en calorías son un componente seguro de nuestra dieta. Los alimentos y bebidas con edulcorantes bajos en calorías seguirán siendo, probablemente, una parte cada vez mayor de la dieta de los europeos, al ayudar a ampliar las opciones para las personas que deseen consumir menos calorías y mantener un peso saludable.
 
References
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Addendum 1 2014
La última evaluación del aspartamo por parte de la EFSA se publicó el 10 de diciembre de 2013. Forma parte de la revaluación de todos los aditivos alimentarios autorizados en la Unión Europea antes del 20 de enero de 2009.
 
La EFSA concluyó que el aspartamo y sus productos de descomposición en el cuerpo (fenilalanina, ácido aspártico y metanol) son seguros para el consumo humano en los niveles de consumo actuales, y que el nivel actual de ingesta diaria admisible (IDA) de 40 miligramos por kilogramo de peso corporal al día es adecuado para la población en general. Sin embargo, en pacientes que sufren la condición médica fenilcetonuria (FCU), esta IDA no es aplicable, puesto que deben seguir de forma estricta una dieta baja en fenilalanina.  Con respecto al embarazo, la EFSA señaló que no había ningún riesgo para el feto en desarrollo por exposición a la fenilalanina derivada de aspartamo con la IDA actual (a excepción de las mujeres que padecen fenilcenoturia). La EFSA también deja claro que los productos de descomposición del aspartamo están presentes de forma natural en otros alimentos; por ejemplo, el metanol se encuentra en frutas y verduras. La contribución de los productos de descomposición del aspartamo a la dieta general es baja.
 
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Fecha de la última actualización 21/07/2016
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