Los científicos han logrado crear, mediante la modificación genética, variedades de arroz con un mayor aporte en hierro y vitamina A. Una vez cumplidos los trámites necesarios para su autorización, estas variedades se pondrán a disposición de los agricultores locales para que lo cultiven.
Sobre todo en los países en vías de desarrollo, donde el arroz es a menudo el único alimento básico, la carencia en hierro y vitamina A contribuye al aumento de la tasa de mortalidad y a la debilidad de madres y niños. Al incrementar la proporción de estos micronutrientes en el arroz, se puede controlar la incidencia de las enfermedades ligadas a su carencia.
El proyecto ha corrido a cargo de un grupo dirigido por el Profesor Ingo Potrykus, del Instituto Federal Suizo de Tecnología (ETH), con sede en Zurich, en colaboración con otro grupo, liderado por el Doctor Peter Beyer, de la Universidad de Freiburg i. Breisgau (Alemania). Las nuevas cualidades nutritivas se implantarán en otras variedades de arroz en el Instituto Internacional de Investigación sobre el Arroz (IRRI) de Filipinas y se pondrán a disposición de los agricultores locales para su cultivo.
Los granos de arroz tradicional contienen una substancia (el ácido fítico) capaz de impedir la absorción del hierro en el sistema digestivo humano. Además, sólo las partes verdes de la planta del arroz (no el grano en sí) contienen betacaroteno, substancia precursora de la vitamina A. Esto explica por qué la anemia y la deficiencia de vitamina A aquejan a la población de las regiones donde el arroz es el alimento básico. Los niños menores, alimentados sobre todo a base de este cereal, son los más propensos a padecer enfermedades carenciales.
La anemia provocada por la falta de hierro se considera el síndrome deficitario más extendido en todo el mundo. Según la UNICEF, se calcula que más de 2.000 millones de personas padecen deficiencias de hierro. En los países subdesarrollados, entre un 40 y un 50% de los niños menores de 5 años y más del 50% de las mujeres embarazadas adolecen de la misma carencia(1). Más de 100 millones de niños en edad preescolar tienen carencias de vitamina A, al igual que varios millones de mujeres en edad fértil. La vitamina A es esencial para el funcionamiento del sistema inmunológico y es la encargada de proteger las células de las membranas mucosas. Su deficiencia aumenta el riesgo de infección, de ceguera nocturna y, en los cuadros agudos, de ceguera total. Cada año mueren más de un millón de niños a causa de la carencia de vitamina A(2). Hasta la fecha, los síntomas de deficiencia podían mitigarse sólo de forma parcial, mediante complementos nutritivos o alimentos enriquecidos en vitaminas y minerales.
Se ha modificado ya un gen del arroz, que junto con otros dos procedentes de las judías verdes y un microorganismo específico, se han implantado en los arrozales del instituto ETH de Zurich. Como resultado, se ha duplicado el contenido en hierro de algunas de las plantas. De hecho, se puede incluso extraer completamente el ácido fítico de los granos de arroz mediante la cocción, con lo que se facilita la absorción del hierro por el sistema digestivo. Esto resultaba imposible con el arroz tradicional.
Gracias a la introducción de los otros dos genes, el precursor de la vitamina A (el betacaroteno), quedará almacenado en el arroz descascarillado. Algunas de las plantas de arroz modificadas contienen suficiente proto-vitamina A para que 300 gr. de arroz proporcionen el aporte diario de vitamina A necesario para el buen funcionamiento del organismo.
FOOD TODAY 11/1999