¿Qué piensan en la actualidad los europeos acerca de la biotecnología? Es evidente que existe una falta de confianza en las autoridades, ya que se pone en duda su capacidad para abordar adecuadamente los problemas de la biotecnología. Tampoco hay que esperar una confianza ciega de los consumidores ante las nuevas aplicaciones de la biotecnología. Lo verdaderamente interesante, en realidad, es discernir cuáles son exactamente esas preocupaciones e identificar en quién confían los consumidores para mitigarlas.
Se ha puesto en práctica recientemente un sondeo a modo de "Eurobarómetro" a través de toda la Unión Europea. El equipo encargado de dicho análisis trabajaba como parte de una acción concertada de la Comisión Europea (llevada a cabo en nombre de la DG-XII Investigación y Desarrollo). Este estudio ha revelado que sectores enteros de la población están "perplejos en lo que concierne a ciertos aspectos de la biotecnología moderna". Se aprueban, por lo general, las aplicaciones medicas "tradicionales", pero son pocos los que admiten la utilización de animales transgénicos para la investigación o para usos tales como el transplante de órganos en seres humanos (xenotransplantes).
Aunque se considera que el conocimiento es un factor crucial en el apoyo de la ciencia y la tecnología - cuanto más informada esté la población, mejor aceptará las nuevas tecnologías - el sondeo demostró que en lo que concierne a la biotecnología, pasa exactamente lo contrario. A pesar de que la comprensión de la biotecnología básica ha mejorado, se sigue sin ver en ella una perspectiva de vida mejor. En lo que respecta a la percepción de los riesgos, si bien la gente ve aplicaciones útiles, comienza a plantearse preguntas cuando se trata de cultivos, de producción alimentaria y de la utilización de animales transgénicos. Considerando los resultados sobre seis aplicaciones (tests genéticos, medicamentos, cultivos, producción alimentaria, experimentos con animales transgénicos-y xenotransplantes), los factores de utilidad, riesgo y ética son los que se tienen en cuenta y combinan para llegar a un apoyo global. En primer lugar, la utilidad es una condición previa e indispensable para el posible apoyo. En segundo lugar, la gente parece dispuesta a aceptar riesgos dentro de un cierto límite siempre que estos se vean justificados por una utilidad y a condición de que no surja ningún problema moral, ya que es este un punto sobre el cual la gente no transige: el más mínimo reparo ético hará en último caso de veto, independientemente de los otras cuestiones.
El público de todos los países europeos comparte la opinión de que el aspecto ético tiene más importancia que los riesgos en los seis casos citados. Las consecuencias de esta firme creencia son importantes para la determinación de la política que debe adoptarse. Los debates en torno a las decisiones se han centrado por lo general en los riesgos potenciales para el medio ambiente y la salud pública. Aunque se comprueba que la gente está más influenciada por las consideraciones morales, no bastará con argumentos técnicos de carácter tranquilizador ni con regulaciones cuyo objeto sea evitar cualquier tipo de daño para reconfortar a la opinión pública.
Son precisamente el riesgo y la seguridad las razones por las que la biotecnología está tan rigurosamente controlada en Europa. No deja de ser interesante el hecho de que, si se consulta a los consumidores, estos se muestran más favorables a una regulación por parte de las organizaciones internacionales como las Naciones Unidas o la OMS que a la realizada por instituciones nacionales o incluso europeas. Se confía igualmente en la función autoreguladora de las instituciones científicas. Estos resultados confirman una tendencia a la desconfianza en las instituciones políticas nacionales y, sobre todo, demuestran que la biotecnología presenta unas implicaciones transnacionales frente a las cuales las administraciones nacionales tiene poco poder de influencia.. Se ha dicho que la confianza es un sustituto del saber, lo que implica que en una situación de incertidumbre la falta de confianza es un factor determinante en la manera de percibir los problemas.
Contacto: G Gaskell, Department of Social Psychology, London School of Economics, Houghton Street, Londres WC2A 2AE, UK. E-mail: gaskell@lse.ac.uk
FOOD TODAY 08/1998