A lo largo de la vida, se realizan numerosas actividades que pueden resultar arriesgadas para nuestra salud o bienestar. Todos los días nos enfrentamos a ciertos riesgos, ya sea al cruzar la calle, al comer o al conducir. Sin embargo, esto no debe interferir en nuestras actividades cotidianas. Las personas que practican deportes de alto riesgo aceptan voluntariamente enfrentarse a situaciones peligrosas; sin embargo, para las demás personas resulta difícil juzgar, a la hora de asumir riesgos menos concretos, cuándo deben lanzarse u optar por la prudencia.
Uno de los mayores desafíos es encontrar información relevante y con base científica sobre los riesgos que cada actividad puede entrañar, especialmente cuando se trata de ocupaciones tan personales y agradables como comer y beber. Las investigaciones realizadas en Europa y Estados Unidos (1) señalan que el público tiende a equivocarse al juzgar los riesgos relativos derivados de la alimentación, y considera por ejemplo que los residuos de pesticidas representan una amenaza mucho mayor para la salud humana que los microorganismos perjudiciales o el no seguir una dieta sana. Sin embargo, los nutricionistas y los expertos en salud están de acuerdo en que el mayor riesgo para la salud (y el más común) es la falta de ejercicio unida a una dieta inadecuada.
¿Cuál es la probabilidad de que se den ciertos riesgos?
Aún no se dispone de estimaciones precisas sobre todos los riesgos relacionados con la alimentación, pero podemos realizar deducciones lógicas sobre la seguridad alimentaria y las conductas que mejoran la salud (o reducen los riesgos) examinando los riesgos alimentarios en el contexto de otros peligros para la salud y la seguridad. Esto nos proporciona un marco que permite comparar los riesgos alimentarios con otros riesgos para la salud.
El riesgo como concepto de probabilidades
Por regla general, la mayoría de la gente no piensa en el alcance o la magnitud de los diversos riesgos. Aunque intuimos que unos riesgos son mayores o menores que otros, las investigaciones indican que la gente tiende a infravalorar riesgos relativamente importantes, como las enfermedades cardíacas y los ataques al corazón, y sobrestimar riesgos relativamente menores como el botulismo, una enfermedad alimentaria causada por una bacteria. Estos errores de juicio pueden provenir de lo que oímos y leemos, pero también influyen la falta de entendimiento de la magnitud de los riesgos y la dificultad de interpretar adecuadamente la información sobre ellos.
Juzgar la probabilidad del riesgo relacionado con una actividad en particular, como alimentarse, puede resultar más relevante si dicho riesgo se compara con otros más conocidos. Por ejemplo, observemos el hecho de que el riesgo de fallecer en una accidente de tráfico en Francia en 1996 era de alrededor de 19,4 por 100.000. Esto significa que de cada 100.000 personas, 19 murieron ese año a consecuencia de un accidente de tráfico.
¿Representa esto un gran riesgo? La tabla 2 muestra que, cada año, la probabilidad media de morir en un accidente de tráfico en Francia era más de 12 veces mayor que el riesgo de morir ahogado. Y, por el contrario, esta posibilidad era 14 veces menor que el riesgo de morir debido a enfermedades cardíacas, y casi 16 veces menor que el riesgo de morir de cáncer. Por lo tanto, conducir un automóvil supone un riesgo significativo al comparar esta actividad con otros peligros para la salud, pero implica menos riesgo que varias de las principales causas de mortalidad.
Es preciso relativizar el riesgo
A pesar de que los datos sobre los riesgos relacionados con la alimentación son limitados, se calcula que la mayoría de las enfermedades alimentarias se deben a bacterias nocivas como la Campylobacter y la Salmonella. Cabe señalar que la mayoría de estas enfermedades se producen debido a una manipulación incorrecta de los alimentos en casa.
Los datos procedentes de Estados Unidos indican que la probabilidad anual aproximada de morir por enfermedades relacionadas con la alimentación es de 3,6 por cien mil. Esta cifra es 7 veces mayor que el riesgo de morir de tuberculosis en EE.UU. cada año y 100 veces mayor que la posibilidad de morir en una inundación. Por otro lado, este riesgo es 78 veces menor que la probabilidad de morir de enfermedades cardíacas, 57 veces inferior a la de morir de cáncer y 4 veces menor que la de morir a causa de un accidente de tráfico. Incluso el simple acto de ingerir alimentos supone un riesgo anual de morir atragantándose de 5 por millón. Sin embargo, es evidente que el no ingerir alimentos entraña un riesgo de mortalidad del 100%.
Lo importante son las consecuencias
Además de pensar en el riesgo en un contexto más amplio, es importante conocer los riesgos de los que estamos hablando. Los riesgos pueden referirse a toda una serie de efectos en términos de salud como la muerte, el cáncer y las lesiones o enfermedades menores; la clasificación de los riesgos varía dependiendo del efecto que se tome en consideración. Por ejemplo, el riesgo de morir de una enfermedad alimentaria parece relativamente bajo, pero entre 20 y 50 personas de cada 100.000 pueden sufrir diarrea como consecuencia.
Motivos de reflexión
En la vida, todo lo que hacemos entraña un cierto grado de riesgo. La actitud ante los riesgos relacionados con la alimentación entre otros debe basarse en decisiones tomadas tras haberse informado convenientemente; no debemos permitir que la prensa sensacionalista nos lleve a creer que el riesgo es mayor de lo que en realidad es.
COMPARACIÓN DE RIESGOS
Riesgo anual de fallecimiento de varones en Francia, Italia y el Reino Unido por cada cien mil personas
| | SÓLO VARONES, TODAS LAS EDADES |
| Francia 1996 | Italia 1996 | RU 1997 |
| Total muertes (000) | 28,423 | 27,804 | 28,990 |
| | Muertes por 100.000 al año |
| Enfermedad cardiovascular | 280.2 | 401.2 | 430.0 |
| Cancer | 306.8 | 311.0 | 275.0 |
| Enfermedad cerebrovascular | 63.5 | 102.7 | 85.9 |
| Neumonía | 27.9 | 12.2 | 84.0 |
| Diabetes | 10.1 | 24.0 | 10.5 |
| Deficiencia nutricional | 2.6 | 0.1 | 0.1 |
| Accidentes (todos) | 57.2 | 45.6 | 24.8 |
| Accidentes de tráfico | 19.4 | 21.9 | 9.1 |
| Ahogamiento | 1.6 | 1.3 | 0.7 |
| Incendio | 1.1 | 0.7 | 1.1 |
(Basado en los datos de mortalidad de "World Health Statistics", edición 1997-1999. Organización Mundial de la Salud.) www.who.int)
¿QUÉ TEMEMOS?
Los resultados de las investigaciones sobre cómo interpretamos el riesgo revelan algunos hallazgos interesantes. Por ejemplo, se ha comprobado que:
Referencias
- Supermarket Research Institute market research, 1997
- World Health Statistics, 1997-1999 edition. World Health Organization. http://www.who.int/)
- H.A Cohl, "Are We Scaring Ourselves to Death?" St Martins Griffin, 1997
FOOD TODAY 03/2002