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DOCUMENTOS BÁSICOS 06/2006

Agricultura

1. ¿Por qué es tan importante la agricultura para asegurar un abastecimiento de alimentos constante y seguro?

La agricultura es el sector económico más amplio del mundo. En todo el mundo, hay más gente que se dedica a la agricultura que al total del resto de las ocupaciones juntas.

Si se vuelve la vista atrás, en las guerras, hambrunas y plagas, la escasez de alimentos y la inanición han sido habituales a lo largo de la historia de la humanidad, y ha habido numerosas predicciones catastróficas que aseguraban que el aumento de la producción de alimentos no iba a poder seguir el ritmo del incremento de la población. Hasta la fecha, gracias a inventos e innovaciones, el hombre ha conseguido sobrevivir.

La población mundial aumenta en 86 millones de personas por año y las Naciones Unidas prevén que la población total es ya de más de 6 billones. Se prevé que la población mundial alcance los 9 billones antes del año 2050 y aunque la proporción que está hambrienta y desnutrida disminuye lentamente, la cantidad absoluta sigue aumentando. Hoy en día, el número aproximado de personas que padecen hambre y desnutrición es de 830 millones, y un cuarto de éstas son niños menores de 5 años.

2. ¿Cómo ha cambiado la agricultura a lo largo de los años?

Aunque muchos de los pasos básicos de la agricultura siguen siendo los mismos -labrar, plantar, recolectar, la cría de animales y la comercialización-, las técnicas de cultivo y cría han cambiado sustancialmente a lo largo de los años. Los agricultores actuales han tenido que tomar una mayor conciencia de los costes y beneficios, y prestar mucha más atención al rendimiento y la gestión empresarial.

En Europa, ha habido una tendencia a la especialización en las explotaciones agrarias y a la fusión de propiedades agrícolas en unidades más grandes. Los métodos de producción se han estandarizado y se han refinado. En la Unión Europea, 6,9 millones de personas se dedican a la agricultura, a la silvicultura y a la pesca, lo cual representa en torno a un 4,5 por ciento de los trabajadores y el 1,8 por ciento del Producto Interior Bruto de la Unión Europea (1999). La media del rendimiento de los cultivos ha aumentado más del 55 por ciento desde los años 50, periodo generalmente considerado como la Revolución Verde, y los tamaños de las granjas han aumentado también, alcanzando un tamaño medio de 18,4 hectáreas (1997). Las economías de escala, permiten a los agricultores aumentar el rendimiento y la productividad, y utilizar métodos que tienen como consecuencia una mayor mecanización. El incremento de la mecanización se refleja en la disminución en Europa durante los últimos 50 años de la población activa que se dedica a la agricultura.

3. ¿Cuáles son los riesgos en la agricultura y la producción alimenticia en cuanto a seguridad?

Gracias al uso de técnicas de mejora genética, y de fertilizantes, herbicidas, plaguicidas y fungicidas en la agricultura ,ha aumentado increíblemente la eficacia en la producción de alimentos. Estos modernos métodos de producción han reducido costes y han aumentado la variedad de alimentos disponibles. Como la producción alimenticia es tan compleja, es necesario un enfoque sistemático para identificar los posibles peligros en cada punto de la cadena alimentaria, para poder así evitar brotes de enfermedades de origen alimenticio y la contaminación de los alimentos. Para saber más sobre seguridad alimentaria

La exposición de los alimentos a productos químicos agrícolas y naturales preocupa enormemente a la opinión pública, pero gracias al desarrollo de sofisticados métodos de detección, se pueden detectar en muchos alimentos pequeñas cantidades de productos químicos, potencialmente nocivos. Afortunadamente, los niveles de exposición humana a estos productos químicos están normalmente bastante por debajo de la dosis admisible de ingestión diaria y de los límites reglamentarios establecidos por los comités internacionales. No obstante, todavía se dan casos de usos inadecuados de productos químicos agrícolas, y a veces en los análisis de productos alimenticios se detectan residuos de plaguicidas de compuestos que no deberían haberse utilizado. Por este motivo, es muy importante que se vigile y se controle constantemente el uso de plaguicidas.

La contaminación microbiológica de los alimentos es la causa principal de las enfermedades de origen alimenticio y se considera especialmente preocupante la aparición de nuevas cepas de agentes patógenos que se transmiten por medio de los alimentos, como la E. coli 0157 y el fago tipo 4 de Salmonela enteriditis. Sin embargo, existen pruebas suficientes de que gracias a la práctica de métodos de producción adecuados se ha dado un descenso en las infecciones microbiológicas que se derivan de alimentos contaminados.


Riesgos asociados a una producción alimenticia peligrosa
Riesgos alimenticios Nivel de riesgo
  Países en vías de desarrollo Países desarrollados
Contaminación microbiológica (p. Ej. bacterias, virus, parásitos, moho y toxinas algales) Muy Alto Moderado
Sustancias tóxicas naturales de los alimentos (p. Ej. alcaloides, leguminosas, toxinas, glucósidos cianogénicos) Alto Bajo
Contaminantes en alimentos (p. Ej. metales pesados, productos químicos orgánicos) Moderado Bajo



4. ¿Por qué se utilizan los plaguicidas y cómo se regula su uso?

Los plaguicidas son productos químicos que se utilizan para proteger los cultivos de los insectos (insecticidas), de las malas hierbas y los hongos (herbicidas y fungicidas) y de los roedores (rodenticidas).

Los problemas de plagas y su solución varían mucho dentro de Europa y dependen del clima, los tipos de suelo y muchas otras condiciones. El uso de plaguicidas ha permitido que se puedan producir suficientes productos agrícolas y materias primas de una calidad adecuada y a un precio razonable. De este modo, la lucha química contra las plagas tiene un papel básico en la agricultura moderna, contribuyendo al enorme incremento de la producción que se ha obtenido durante las últimas décadas en la mayoría de los cultivos de cereales, frutas y hortalizas. El agricultor se beneficia de una producción más eficaz, las empresas que elaboran productos alimenticios de una calidad más equilibrada de la materia prima y el consumidor de productos con buena calidad y menor precio. La utilización de plaguicidas también ha permitido a los agricultores cultivar en lugares, que de lo contrario hubieran sido poco apropiados, ampliar los periodos de crecimiento, mantener la calidad de los productos y extender su vida de almacenamiento.

Pero la mayoría de los productos químicos que se utilizan como plaguicidas son tóxicos y el principal argumento contra su uso es el riesgo que suponen para la salud y el peligro de que se contamine el medio ambiente. Estas preocupaciones, entre ellas los posibles efectos crónicos, constituyen la base de todas las regulaciones que controlan el uso de plaguicidas, establecen las normas de seguridad y vigilan los residuos en los alimentos.

La autorización y utilización de los plaguicidas se rige por la Directiva 91/414/CEE del Consejo de la UE, relativa a la comercialización de productos fitosanitarios. Los plaguicidas son sometidos a estrictos procedimientos de pruebas antes de ser aceptados por las autoridades europeas o nacionales. Las pruebas que se realizan con los plaguicidas deben demostrar que el producto, en lo que respecta al nivel de utilización previsto:

  • Tiene valor real y funcionará como está previsto;
  • No tendrá efectos secundarios negativos en los humanos, ya sea durante su utilización en granjas o por los residuos que puedan quedar en el alimento;
  • No tendrá efectos negativos sobre el medio ambiente.

Hay otras medidas que protegen a los consumidores de posibles efectos nocivos, como las tres Directivas Europeas, que establecen los contenidos máximos de residuos de ciertos plaguicidas en determinados alimentos. Dichas directivas son:

  • La Directiva 86/362/CEE del Consejo relativa a la fijación de contenidos máximos para residuos de plaguicidas en y sobre los cereales
  • La Directiva 86/363/CEE del Consejo relativa a la fijación de contenidos máximos para residuos de plaguicidas en y sobre los productos alimenticios de origen animal (concretamente la carne y la leche y sus productos derivados)
  • La Directiva 90/642/CEE del Consejo, relativa a la fijación de los contenidos máximos para residuos de plaguicidas en o sobre determinados productos de origen vegetal, incluidas las frutas y hortalizas. En cuanto a las frutas y hortalizas, la Directiva 79/700/CEE de la Comisión establece además los métodos de toma de muestras para el control oficial de residuos de plaguicidas.

Estas normativas se aplican en los Estados Miembros de la UE, y se revisa periódicamente la situación para mejorar la coordinación y la calidad del control de residuos de plaguicidas en los alimentos. También se establecen los contenidos máximos de residuos de plaguicidas en alimentos para lactantes y alimentos infantiles (es decir, preparados para lactantes y preparados de continuación).

Al igual que en el caso de la utilización de sustancias químicas potencialmente perjudiciales, la utilización de plaguicidas debe tener en cuenta el equilibrio entre las ventajas y los posibles riesgos para la salud humana o la degradación de la calidad del medio ambiente.

5. ¿Cómo se regula el suministro de alimentos en cuanto a contaminantes que no sean los plaguicidas?

Los contaminantes y otras sustancias no aconsejables pueden entrar en la cadena alimentaria a todos los niveles, ya sea en la fase de crecimiento y producción de materias primas o en la de distribución y consumo del producto acabado. Algunos ejemplos son las toxinas vegetales naturales, las aflatoxinas, las dioxinas y la contaminación involuntaria con metales pesados u otras sustancias. Las normas de la Comunidad Europea relativas a los contaminantes en los alimentos han sido establecidas por el Reglamento 315/93/CEE del Consejo. Dicho reglamento define "contaminante" como cualquier sustancia que no haya sido agregada intencionalmente al alimento, pero que se encuentre en él debido al proceso de producción (lo que incluye las operaciones realizadas en los trabajos de cultivo, la cría de animales y la medicina veterinaria), la fabricación, transformación, preparación, tratamiento, envase, transporte o mantenimiento de dicho alimento o como consecuencia de la contaminación medioambiental. Esta definición no incluye materias extrañas, como fragmentos de insectos, pelo de animales, etc.

Se han establecido los contenidos máximos de determinados contaminantes en los alimentos, incluido el grupo de las micotoxinas conocidas como aflatoxinas. Se trata de sustancias tóxicas naturales que son producidas por mohos en productos alimenticios conservados de modo inadecuado. Dichos contenidos máximos se refieren a los frutos secos, los cereales, la leche y las frutas secas (los alimentos que normalmente se ven más afectados).

El arsénico, el plomo, el cadmio y el mercurio -los llamados metales pesados-también tienen límites máximos.

El Reglamento 2377/90/CEE del Consejo establece la fijación de los contenidos máximos de residuos de medicamentos veterinarios autorizados en los alimentos de origen animal y prohíbe la administración de determinadas sustancias no autorizadas, incluidas ciertas sustancias de efecto hormonal.

6. ¿Cómo se controlan los productos alimenticios y quién se encarga de ello?

Los gobiernos nacionales tienen la responsabilidad de asegurar el cumplimiento de la legislación de la UE. Sus programas de control contemplan una amplia variedad de contaminantes potenciales y sustancias no aconsejables, entre otras los residuos de plaguicidas, micotoxinas, metales pesados, nitratos, radioisótopos y medicamentos veterinarios. Los procedimientos de revisión están relacionados con la fuente de la materia prima, la sensibilidad de la categoría del producto y con los límites y tolerancias establecidos por la UE y otros órganos reguladores internacionales. Por ejemplo, la presencia de residuos en alimentos infantiles y dietéticos sería especialmente censurable; por ello, se realiza una especial vigilancia en lo que se refiere a dichos productos.

Además del control general, si se da el caso de que se identifiquen preocupaciones sobre determinados contaminantes, se centra la atención en dichos compuestos. Algunos de los ejemplos típicos son el regulador de crecimiento alar en las manzanas, las aflatoxinas en frutos secos, la patulina en el zumo de manzana y en productos derivados, el plomo en el agua, etc.

7. ¿Qué son los alimentos ecológicos y cómo están regulados?

La producción de alimentos ecológicos es un área que está creciendo rápidamente en Europa. Son definidos como los productos de un sistema de explotación agrícola , en el que se evita utilizar fertilizantes artificiales, plaguicidas, reguladores del crecimiento y suplementos alimenticios para ganado. Por el contrario, estos sistemas agrícolas se basan en la rotación de cultivos, en abonos animales o vegetales, en deshierbar a mano y en la lucha biológica contra los parásitos. La agricultura ecológica es denominada "organic farming" en los países de habla inglesa, mientras que en otros mercados se utiliza "Bio" o "Eco" como forma más usual de referirse a estos productos.

Entre los principios fundamentales de la producción de alimentos ecológicos se encuentran los siguientes:

  • El uso mínimo de "insumos" como fertilizantes y plaguicidas;
  • El uso de algunos plaguicidas "naturales" (no se permite el uso de plaguicidas sintéticos);
  • El establecimiento de normas sobre materias permitidas, materias restringidas y materias prohibidas;
  • La tolerancia de niveles bajos de residuos de algunos plaguicidas sintéticos en la producción ecológica, procedentes de plaguicidas que "se filtran" de otros campos o de suelo en el que se hayan utilizado anteriormente plaguicidas.

Como la producción de alimentos ecológicos es un sistema específico de producción, es esencial garantizar la credibilidad y la autenticidad de sus métodos, desde la producción primaria de dichos alimentos hasta su consumo. En 1991, la Unión Europea aprobó el Reglamento 2092/91, que describe minuciosamente cómo tienen que producirse, procesarse y envasarse los alimentos para reunir los requisitos que se ajustan a la descripción de "ecológicos". Este reglamento también específica los criterios específicos para la inspección y posterior certificación de los productores, importadores y procesadores de alimentos.

¿Son las frutas y las hortalizas ecológicas más seguras o más nutritivas que los productos producidos de manera convencional?

No existen pruebas de que los alimentos orgánicos sean más seguros o nutritivos que aquellos que se producen de manera convencional.

Aunque no se puede decir que los alimentos ecológicos sean productos en los que no se han utilizado plaguicidas, sí está prohibido el uso de todos aquellos productos que no sean agroquímicos "tradicionales". Uno de los fertilizantes de uso más extendido en la producción ecológica es el abono. El abono de granja también se utiliza en los métodos convencionales de producción. En ambos casos se debe utilizar correctamente para reducir el riesgo de que se puedan contaminar los productos agrícolas con agentes patógenos (bacterias dañinas, especialmente E. coli 0157) y para evitar la posible contaminación del suelo y las aguas superficiales.

Para reducir el riesgo de contaminación, se deberían lavar cuidadosamente las frutas y las verduras de ensalada, ya sean ecológicas o no, antes de su consumo. Para saber más sobre el papel del consumidor en la seguridad alimentaria

8. ¿Qué es la biotecnología (modificación genética)?

En su definición más amplia, la biotecnología se refiere a cualquier técnica que utilice organismos vivos para fabricar productos, mejorar vegetales o animales, o para desarrollar microbios para usos determinados. Esta definición incluye los métodos tradicionales de mejora vegetal, cría de animales y fermentación, cuyas raíces se remontan a hace miles de años. También comprende los métodos de la biotecnología moderna, como el uso industrial de ADN recombinante (ácido dexosirribonucleico), la fusión celular y las nuevas técnicas de bio-procesamiento.

Una parte importante de la biotecnología moderna es la investigación, transmisión y modificación de genes, que son las unidades que permiten que se puedan heredar todas las características, ya sea un rendimiento máximo de un cultivo, el color de una fruta o las enzimas producidas por una cepa de levadura.

La información que los genes contienen puede ser transferida entre diferentes especies de animales, vegetales o bacterias para obtener determinadas ventajas . Por ejemplo, se ha introducido con éxito en varios cultivos un gen para una proteína bacterial que mata las plagas de insectos, reduciendo la necesidad de utilizar insecticidas químicos. Además de transferir genes entre especies, también es posible "neutralizar" los rasgos no deseados. Por ejemplo, esta técnica se ha utilizado para neutralizar el gen responsable del ablandamiento en el tomate, lo cual ha dado como resultado un producto con mejores cualidades de conservación.

La introducción de la biotecnología moderna en la agricultura europea ha levantado bastante polémica en nuestra sociedad. Actualmente, sólo está autorizado su uso en unos cuantos cultivos.

9. ¿Qué quiere decir "agricultura sostenible"?

El crecimiento de la población y las mejora del nivel de vida en muchos países, ha tenido como consecuencia un aumento del consumo y un incremento de la demanda de los recursos naturales del mundo.

Por definición, la sostenibilidad se refiere a la duración de un sistema a largo plazo. El objetivo de la agricultura sostenible es producir alimentos de manera eficaz y productiva, pero conservando y mejorando el medio ambiente y las comunidades locales. El concepto de agricultura sostenible incluye actividades como procurar que los insumos de fertilizantes y plaguicidas sean lo más bajos posibles, pero que se sigan produciendo cultivos de alto rendimiento y de buena calidad; garantizar que se minimizan los efectos adversos sobre el medio ambiente y ayudar a mejorar las condiciones de los miembros de la comunidad local, proporcionándoles trabajos, y respetando el medioambiente.

Los enfoques de agricultura sostenible obviamente varían según el lugar, debido a los diferentes medios, culturas y condiciones locales. Sin embargo, tienen en común el objetivo global de preservar y mejorar la condiciones medioambientales, consiguiendo a su vez un rendimiento óptimo.

10. ¿A qué futuros retos tienen que enfrentarse la industria agrícola y la industria alimenticia?

Los retos de la industria agrícola y la industria alimenticia en el siglo XXI son:

  • La posible desigualdad entre las existencias de alimentos en el mundo y las necesidades nutricionales humanas;
  • El impacto de la agricultura en el empleo rural y los niveles de ingresos;
  • Las consecuencias de las tecnologías agrícolas y alimenticias modernas en el bienestar de los seres humanos y los animales;
  • Los efectos del sistema de producción en la sostenibilidad del medio ambiente en el mundo.

Decididamente, hoy en día los agricultores, los ganaderos y los productores y minoristas de la industria alimenticia quieren introducir los importantes avances obtenidos en los conocimientos nutricionales y los nuevos métodos tecnológicos para asegurar la cantidad, seguridad, calidad, variedad, conveniencia y atributos agradables de los alimentos en el siglo XXI. No hay duda de que el público necesita estar bien informado sobre la cadena alimentaria, para poder comprender las realidades de la producción alimenticia y como todas las personas que forman parte de la misma están obligadas a satisfacer las necesidades de los consumidores y a mejorar su calidad de vida.

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Fecha de la última actualización 01/09/2014
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