Las investigaciones demuestran la importancia del papel de las madres al transmitir a sus hijos (y sobre todo a sus hijas) buenos hábitos alimentarios.
Si en el hogar se adopta una postura saludablemente equilibrada con respecto a la dieta, se estará forjando la actitud del niño de cara a la alimentación para el resto de su vida, y cuanto más joven sea el niño, mejor, ya que éste comienza a absorber las enseñanzas de los padres desde los primeros años.
Simone empezó a imitarme desde que tenía cuatro años, probándose mis zapatos. Con cuatro años y medio ya le encantaba pintarse con mi barra de labios", nos comenta Bernadine Guillion, enfermera y madre de 32 años, de Lyon, Francia.
Es patente la tendencia, especialmente acusada en las niñas, de imitar a la madre, no sólo en la ropa o los productos de belleza, sino en todas sus posturas y reacciones en lo relativo a la alimentación. Un estudio reciente muestra que son muchos más los casos de niñas que de niños en edad preescolar con problemas de peso, cuyas madres padecen problemas de exceso de peso. Y resulta innegable que las obsesiones ligadas a la comida y las dietas se transmiten de una generación femenina a otra.
Cada vez más gente se rinde a la evidencia de que el historial dietético de las madres se transforma en el futuro dietético de sus hijas y, de hecho, este nexo apenas si sorprende a los estudiosos del comportamiento humano. El Dr. Andrew Hill, conferenciante veterano en la materia de la Universidad de Leeds, en el Reino Unido, subraya la importancia de que los adultos que rodean a los niños sean conscientes de que estos últimos adoptan sus actitudes y su comportamiento, ya se trate de principios políticos y morales, o de ideas sobre la salud y la nutrición.
No siempre resulta fácil darse cuenta de cómo se transmiten las ideas sobre la comida, ya que gran parte de la influencia puede ser pasiva. Puede ser algo tan inocente como un simple comentario de la madre sobre el grosor de sus muslos o el hecho de comer un plato diferente al de los demás miembros de la familia. Sobre todo las niñas observan, escuchan y aprenden a poner en práctica cuanto han visto y oido, para remodelar las partes del cuerpo con las que están insatisfechas.
En otros casos, la influencia es mucho más directa y no se reduce forzosamente a la materna. Los miembros de la familia, en general, desean que las niñas sean atractivas, lo que a menudo es un sinónimo eufemístico de "delgadas". Esto podría dejar en la niña una huella profunda. Nora Klein, joven de 25 años de Bonn, Alemania, recuerda: "Mis padres eran auténticos policias de la comida. Los dos solían mirar con desaprobación lo que me servía en cada comida y mi madre siempre me preguntaba qué había tomado durante el día en el colegio como tentempié y patrullaba la cocina durante la noche, por si trataba de picar algo después de cenar. Me volví completamente paranoica y desde entonces estoy luchando por recuperar una actitud normal con respecto a la alimentación".
También los medios de comunicación y la sociedad desempeñan un papel importante, al ejercer cada vez mayor presión, tanto en las mujeres como en las niñas, que han de lucir un aspecto adecuado, estar delgadas y conservar las formas de moda. El lado positivo es que, procedan de donde procedan estos mensajes, ya sea activamente en el hogar o pasivamente, de las revistas o la televisión, reconocer su existencia concede a las madres la oportunidad de adoptar la postura oportuna al respecto.
EUFIC 1999
Referencias
- American Journal of Clinical Nutrition, April 99. Vol. 69 608-613. Like mother like daughter, familial patterns of overweight are mediated by mothers dietary disinhibitions. T. Cutting et al.
- Fisher JA, Birch 11. 3-5 year old children's fat preferences and fat consumption are related to parental adiposity. J Am Diet Assoc. 1995; 95: 759-764 .
FOOD TODAY 11/1999