El papel del selenio en la alimentación ha suscitado mucho interés en los últimos tiempos. La reducción del consumo de este elemento en Europa resulta preocupante dado que su deficiencia puede implicar un mayor riesgo de contraer enfermedades crónicas como el cáncer o enfermedades cardiovasculares. ¿Es esto verdad? ¿Qué puede hacerse al respecto?
Un papel vital en el organismo
El selenio se encuentra en una serie de proteínas vitales de nuestro organismo, llamadas selenioproteínas, de las cuales se han identificado veinticinco hasta el momento, incluyendo: i) las peroxidasas, que tienen importantes propiedades antiinflamatorias y protegen las membranas de las células del daño producido por los radicales libres; ii) las deiodinasas, que participan en la producción de hormonas tiroideas activas; y iii) las proteínas implicadas en la reproducción y en la reparación del ADN.
Fuentes de selenio
El selenio se encuentra en la tierra y en las rocas, se acumula en las plantas y de esta manera se introduce en la cadena alimentaria. Está presente en la mayoría de los alimentos y frutos secos (especialmente en la nuez de Brasil); y el pescado, el marisco, las vísceras (riñón o hígado) y la carne son ricos en este elemento. Los cereales, verduras y otros alimentos derivados de plantas contienen selenio, pero la cantidad varía dependiendo de la tierra donde se cultivan. La tierra europea contiene una cantidad relativamente reducida de selenio, en comparación con áreas de Norteamérica, Canadá y China.
Disminución del consumo
En las últimas décadas, el consumo de selenio en el norte de Europa ha disminuido considerablemente. En los años 70, el consumo era de unos 60-70 µg al día, mientras que actualmente se estima que se encuentra en unos 30 µg al día en mujeres y 40 µg en hombres 1, lo que representa la mitad de la cantidad recomendada 2. Se cree que el motivo puede ser el mayor consumo de trigo local, en lugar del importado de Canadá y América, que contiene hasta 50 veces más de selenio que su equivalente europeo. En los años 80, Finlandia introdujo selenio en los fertilizantes y sus niveles han aumentado proporcionalmente (ver tabla).
Debilitación de las defensas
Aunque el consumo de selenio se haya reducido en Europa, aún no se han observado indicios obvios de carencia. Pero el consumo subóptimo de este elemento puede reducir la producción de selenioproteínas, lo que a su vez afectaría a la reparación del ADN, reduciría las respuestas inmunes y antiinflamatorias, y reduciría la protección contra enfermedades como el cáncer y las enfermedades cardiovasculares.
El selenio y el cáncer
Recientemente, se ha analizado extensamente el papel del selenio en el desarrollo del cáncer 3. Aunque hay mecanismos plausibles por los cuales las selenioproteínas podrían reducir el riesgo de cáncer (por ejemplo, por la eliminación de los radicales libres que dañan el ADN), se ha concluido que existen pocas pruebas que demuestren que los alimentos que contienen selenio protegen del riesgo de padecer cualquier tipo de cáncer, excepto en el caso del cáncer de próstata, puesto que las selenioproteínas participan en la producción de testosterona, que es un importante regulador del crecimiento normal y anormal de la próstata.
Enfermedades cardiovasculares
Un metaanálisis de trece estudios observacionales que examinaban el papel del selenio en las enfermedades cardiovasculares ha hallado una moderada relación inversa entre el estado de los marcadores de selenio y el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares. Sin embargo, los estudios realizados en poblaciones con un consumo adecuado de selenio no han encontrado evidencias de protección cardiovascular y los estudios suplementarios no son concluyentes 4.
Margen de seguridad
En Europa, el consumo máximo de selenio sin riesgo para la salud se ha fijado en 300 µg/día para los adultos, cifra que disminuye gradualmente hasta los 60 µg/día para los niños de 1-3 años 2. La superación de estos niveles puede producir lesiones en la piel o caída de cabello y uñas. El consumo a largo plazo de grandes dosis (más de 900 µg/día) puede ocasionar cambios neurológicos, incluyendo entumecimiento, convulsiones y hasta parálisis. El consumo excesivo de selenio procedente de la alimentación es muy raro, aunque ha habido casos de intoxicación en niños suecos por la ingesta accidental de dosis elevadas de comprimidos de selenio 5.
Lo mejor es un consumo moderado
A pesar de que el consumo de selenio en Europa ha disminuido, aún es suficiente para prevenir cualquier indicio de carencia y se mantiene al mismo nivel que en muchas otras áreas del mundo (ver tabla) 1. Los niveles de selenioproteínas alcanzan sus niveles máximos con relativa facilidad siguiendo una alimentación normal, y no aumentan al ingerir suplementos de selenio 3. Estos datos concuerdan con los de un estudio reciente sobre los suplementos de antioxidantes que no atribuía ningún beneficio claro al consumo adicional de selenio procedente de fuentes no alimentarias 6. Con una dieta equilibrada, la mayoría de la gente obtiene el selenio necesario a través de los alimentos.
Diferencias geográficas en el consumo de selenio (µg/día) entre adultos1
| Región o país | Consumo de selenio (Media ± desviación estándar) |
| Nueva Zelanda, área baja en selenio | 11 ± 3 |
| China, área sin enfermedades | 13 ± 3 |
| China, área selenífera | 1338 |
| Sur de Suecia | 40 ± 4 |
| Finlandia, antes de añadir selenio a los fertilizantes | 26 |
| Finlandia, después añadir selenio a los fertilizantes | 56 |
| Eslovaquia | 27 ± 8 |
| Reino Unido, 1974 | 60 |
| Reino Unido, 1995 | 33 |
| Italia | 41 |
| Alemania | 38 - 48 |
| Francia | 47 |
| Estados Unidos | 80 ± 37 |
| Canadá | 98 - 224 |
| Venezuela | 80 - 500 |
Referencias
- FAO/WHO (2002). Human Vitamin and Mineral Requirements. Report of an expert consultation, Bangkok Thailand. Chapter 15 Selenium. Available at: http://www.fao.org/DOCREP/004/Y2809E/y2809e0l.htm#bm21.1
- Scientific Committee on Food (2000) Opinion of the Scientific Committee on Food on the Tolerable Upper Intake Level of Selenium. Available from http://ec.europa.eu/food/fs/sc/scf/out80g_en.pdf
- WCRF/AICR (2007). Food, Nutrition, Physical Activity and the Prevention of Cancer – a Global Perspective. Washington DC. Available from www.dietandcancerreport.org
- Navas-Acien A, Bleys J & Guallar E (2008). Selenium intake and cardiovascular risk: what is new?. Current Opinions in Lipidology 19:43-49.
- Johansson L, Åkesson B and Alexander J (1997). Availability of selenium from soils in relation to human nutritional requirements in Sweden – Is there a need for supplementation. Report. Swedish Environmental Protection Agency, Stockholm, 104 pp.
- Bjelakovic G, Nikolova D, Gluud LL, Simonetti RG, Gluud C (2008). Antioxidant supplements for prevention of mortality in healthy participants and patients with various diseases. Cochrane Database of Systematic Reviews 2008, Issue 2. Art. No.: CD007176. DOI: 10.1002/14651858.CD007176.
FOOD TODAY 05/2008