|
La grasa es una fuente concentrada de energía, por lo que su reducción contribuye a reducir la cantidad de calorías que se consume. La leche semidesnatada tiene aproximadamente dos tercios de las calorías de la leche entera, y la desnatada sólo la mitad. Sin embargo, la mayoría de las autoridades en materia de salud recomiendan que los niños menores de dos años consuman leche entera porque necesitan esa fuente concentrada de energía para el crecimiento y para el buen desarrollo del sistema nervioso. La leche desnatada no debe introducirse hasta los cinco años de edad. La eliminación de la grasa tiene poco impacto El calcio, las proteínas y la mayoría de los demás nutrientes de la leche casi no están presentes en la nata, por lo que al eliminarla permanecen en la leche. Las vitaminas liposolubles A y D (esta última en pequeña cantidad), al estar presentes en la nata, se eliminan al desnatar la leche. Garantizar la seguridad de la leche La mayoría de la leche que bebemos ha sido pasteurizada o tratada para tener una vida útil extendida (ESL - Extended Shelf Life) o con temperaturas ultra altas (Ultra-High Temperature - UHT). La pasteurización tiene un efecto mínimo en el sabor o la calidad nutricional de la leche, y contribuye a incrementar su vida útil. La leche ESL dura alrededor de 3 semanas y sabe igual que la leche fresca. La leche UHT dura varios meses sin refrigeración siempre que esté envasada al vacío, aunque una vez abierta dura lo mismo que la leche fresca. Al igual que la pasteurización, los efectos en la calidad nutricional de la leche son pocos, pero tiene un sabor peculiar. El tratamiento UHT destruye alrededor de la mitad de las vitaminas C y B1. El proceso de filtrado de la leche a través de membranas con poros muy pequeños se denomina microfiltración y elimina hasta el 99% de las bacterias. Posteriormente, la cantidad que queda en la membrana y que contiene las bacterias se trata térmicamente de forma separada y se añade a la leche filtrada. Así se minimiza la pérdida de nutrientes y los cambios de sabor provocados por el tratamiento térmico. La leche cruda tiene una vida útil breve y su consumo es menos seguro debido a la posible presencia de microorganismos contaminantes. Otros tipos de procesado de la leche La mayoría de la leche que se vende en las tiendas ha sido homogeneizada, lo cual impide que se forme una capa de nata en la superficie. Esto se debe a un tratamiento que descompone los glóbulos de grasa de manera mecánica para que se distribuyan de forma uniforme (homogénea) por toda la leche. La homogeneización no influye en el valor nutricional de la leche. La leche condensada o evaporada tiene el doble de concentración de la mayoría de los nutrientes y energía que la leche fresca ya que se ha eliminado la mitad del agua. Sin embargo, al estar esterilizada pierde las vitaminas B1 y C. La leche en polvo, entera o desnatada, al mezclarse con agua tiene una cantidad similar de proteínas, grasa, calorías y minerales que la leche fresca, aunque algunas vitaminas se destruyen durante el procesado térmico. Por ello, a veces se añaden vitaminas a la leche en polvo. Tabla 2 Tratamientos habituales para garantizar la seguridad de la leche
Referencias
|
|

Habitualmente, se recomienda consumir leche con menos grasa que la entera por sus efectos beneficiosos para la salud. Al contrario de lo que se suele pensar, la eliminación de grasa prácticamente no afecta a los niveles de otros nutrientes presentes en la leche, y los métodos de procesado, como la pasteurización, tienen poco impacto en sus beneficios nutricionales.