He aquí una sinopsis de un folleto de EUFIC, que sale a la luz con el mismo título. Versa sobre las tendencias de la investigación consagrada a mejorar los alimentos para que resulten más saludables, seguros y apetitosos.
No comemos únicamente para proporcionar energía al organismo. La comida siempre ha desempeñado un papel primordial en nuestra vida social y cultural. Hoy en día, se añade a ese papel la tendencia a considerarla como una herramienta para preservar y mejorar la salud. Al tiempo que cada vez más gente se inclina por los alimentos saludables, los denominados “alimentos funcionales” que contienen ingredientes especiales, también van ocupando más espacio en los estantes de los supermercados. (Si desea más información, consulte los números 16 y 18 de Food Today).
Por otra parte, los consumidores también quieren que los alimentos sean de fácil preparación, además de apetitosos. Y asimismo, que estén al alcance de su bolsillo.
Las tendencias de las investigaciones en materia de alimentación y nutrición tratan de satisfacer estas exigencias. Un área de estudio es el desarrollo de alimentos que contribuyan a luchar contra enfermedades debilitantes y crónicas. Aunque es sobradamento conocido muchas plantas contienen sustancias que ayudan a hacer frente a las enfermedades, aún no se conocen bien sus mecanismos de funcionamiento. Existen pruebas de que los antioxidantes y los fitoestrógenos combaten el cáncer y los trastornos cardiovasculares, pero es preciso averiguar cómo actúan.
Otros temas de investigación se centran en el desarrollo de plantas que contengan elementos saludables. Entre ellas, se encuentran las que presenten sustancias fitoquímicas añadida, o con un índice superior de ácidos grasos insaturados. Otra gran preocupación es la de encontrar el modo de eliminar de los alimentos las sustancias nocivas, como los alérgenos o el colesterol.
A medida que aumentan nuestros conocimientos sobre la composición de las plantas y el papel de sus nutrientes, resulta factible elaborar alimentos que cubran las necesidades de sectores demográficos específicos (como los niños, los ancianos o las mujeres embarazadas o en periodo de lactancia). Los expertos en alimentación continúan identificando nuevos compuestos con propiedades provechosas. Esto contribuirá en un futuro a optimizar la dieta y hacerla cada vez más saludable.
La investigación en el campo de la alimentación no se limita al estudio de las propiedades beneficiosas para la salud y la forma de explotarlas. Muchos consumidores tienen poco tiempo para cocinar, y por tanto, quieren alimentos fáciles de preparar. El reto consiste en ofrecerles comida que, además de rápida, sea apetitosa y nutritiva.
Asimismo, los científicos buscan métodos para que el consumidor pueda mejorar la calidad de la comida y su sabor. Las técnicas de cultivo actuales y la biotecnología vegetal sirven también para producir frutas y verduras más sabrosas.
Por último, la mayor preocupación de los fabricantes es cómo optimizar la seguridad alimentaria. A medida que las normas de seguridad se hacen cada vez más rigurosas, se vuelve más urgente desarrollar técnicas para acabar con los agentes patógenos presentes en los alimentos. También es fundamental encontrar la forma de evitar que se multipliquen en el entorno de elaboración. Se necesitan métodos efectivos y rápidos para la detección de microorganismos nocivos en los alimentos. El método ideal deberá conjugar la rentabilidad con la garantía de que no alterará el sabor de la comida, ni sus ingredientes más delicados.
FOOD TODAY 04/2000