¿Puede prescindirse de la leche y de los productos lácteos para cubrir las necesidades de calcio?
A menos que se cambien completamente las prácticas alimentarias, parece bastante difícil poder prescindir de ellos. En efecto, los productos lácteos son una fuente esencial de calcio, tanto en lo que se refiere a la cantidad como a la calidad. El calcio lácteo se considera el calcio de “referencia”.
Una taza de leche (250 ml) aporta 300 mg de calcio. Puede encontrarse la misma cantidad en 2 yogures, 30 g de queso de bola, 80 g de queso camembert, 300 g de requesón. Se reconoce que el calcio de los productos lácteos tiene una mejor biodisponibilidad que el de origen vegetal. Las frutas y hortalizas, así como algunas aguas minerales (ricas en calcio) pueden ser fuentes complementarias.
Fuente: IFN
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