Resistencia a los antimicrobianos: una responsabilidad compartida

Last Updated : 16 October 2013

La aparición y la propagación de microbios resistentes a medicamentos asequibles “de primera línea”, es un resultado inevitable de su uso continuado, y a veces indiscriminado, en humanos y animales. El reto consiste en frenar el avance y reducir la propagación de bacterias que contienen genes de resistencia a los antimicrobianos.

¿Qué son los antimicrobianos?

Los antimicrobianos —por ejemplo, los antibióticos— son sustancias/agentes que destruyen microorganismos distintos a los virus o inhiben su proliferación. Por lo general, se utilizan en el tratamiento de enfermedades humanas (como la tuberculosis o la meningitis bacteriana) y desempeñan un papel fundamental a la hora de reducir el riesgo de complicaciones en procedimientos clínicos (como trasplantes de órganos o cirugía cardiaca). Además, los antimicrobianos se utilizan frecuentemente en medicina veterinaria (por ejemplo, mastitis o neumonía), así como para propósitos no terapéuticos (por ejemplo, desinfectantes o conservantes).1

¿Qué percepción de los antimicrobianos tiene la población?

Los encuestados (n= 26.761) en un reciente sondeo del Eurobarómetro afirmaron que la última vez que tomaron un antibiótico fue para combatir una infección viral como la gripe (20%) o un resfriado (14%), y que el 53% tenía la percepción errónea de que los antibióticos acababan con los virus.2 El 83% de los encuestados era consciente de que el uso innecesario de antibióticos los hacía menos eficaces; sin embargo, el informe concluía que es necesario contar con mayor concienciación pública.

¿Qué es la resistencia a los antimicrobianos?

La resistencia a los antimicrobianos (RAM) se refiere a la capacidad de un microorganismo a resistir el tratamiento antimicrobiano al que antes era sensible. La RAM es una grave amenaza para la salud pública, con un coste económico estimado de al menos 1.500 millones de euros y 25.000 muertes cada año en la UE.3

Cuando un microorganismo se expone continuamente a un nivel subletal de un antimicrobiano, desarrolla mecanismos de resistencia ante él. Diversos factores pueden causar esta situación como, por ejemplo, cambios espontáneos en la composición genética de una célula, o la incorporación estable de elementos genéticos móviles —con genes resistentes a los antimicrobianos— que las bacterias transfieren libremente entre ellas. De hecho, los microorganismos tienen la habilidad de volverse resistentes a una gran variedad de agentes antimicrobianos, como el Staphylococcus aureus resistente a la meticilina (SARM).

Los microorganismos con RAM pueden propagarse por muchas vías (a través de humanos, animales, el ambiente o los alimentos). El desarrollo de la RAM en bacterias zoonóticas presentes en los animales o la comida puede complicar potencialmente el tratamiento efectivo de enfermedades infecciosas en humanos. Concretamente, existe mucha preocupación por el avance de la RAM respecto a los géneros Campylobacter y Salmonella, que actualmente representan las dos infecciones zoonóticas con más casos registrados en la UE (220.209 y 95.548 casos humanos confirmados en 2011, respectivamente).4,5 Estas bacterias pueden causar enfermedades gastrointestinales (como diarrea, vómitos o cólicos), que en general son autolimitados y raramente resultan mortales.

¿Cómo han reaccionado los organismos reguladores?

En la Unión Europea se han adoptado diversas medidas legislativas para mejorar la regulación y el control de los antimicrobianos en la producción de alimentos primarios. Estas incluyen la aprobación de la declaración de condiciones sobre el uso de medicamentos por parte de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA), programas de control para la supervisión de la presencia de sustancias farmacológicamente activas (incluidos los antimicrobianos) en productos alimenticios de origen animal y la creación de directrices para productos medicinales veterinarios y de límites máximos de residuos (LMR) de agentes antimicrobianos en productos alimenticios de origen animal. Además, el uso de cualquier antibiótico para fines de estimulación del crecimiento se prohibió en la UE en 2006. Esta medida de precaución se aplicó para mitigar el desarrollo de una reserva de bacterias con RAM en animales para consumo humano.6

¿Qué se está haciendo para combatir la resistencia a los antimicrobianos a nivel de la UE?

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) trabaja estrechamente con otros organismos de la UE para abordar la RAM en Europa.7 La EFSA, el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (EDCD) y la Comisión Europea (CE) llevan a cabo la supervisión y la presentación de informes anuales sobre la RAM en bacterias zoonóticas de humanos, animales y alimentos. Posteriormente, la EFSA examina estos datos y formula recomendaciones sobre medidas para la prevención en la reducción de la RAM en los alimentos y las cadenas alimentarias. Por ejemplo, la EFSA informó de que la SARM asociada al ganado representaba únicamente una proporción reducida de todas las infecciones por SARM comunicadas en la UE en 2009 y, también, que el 59% de Campylobacter jejuni y el 50% de Salmonella spp. recuperados de muestras de carne de pollo de engorde en 2011 eran resistentes al ciprofloxacino: un antibiótico importante desde el punto de vista clínico que se utiliza en el tratamiento de la salmonelosis y la campylobacteriosis.8

La CE también es proactiva en la lucha contra la RAM y ha elaborado un plan de acción que incluye el desarrollo de antimicrobianos efectivos (y alternativas), el uso apropiado, la prevención de la infección y la propagación, el monitoreo y la supervisión, la investigación, la innovación y la educación: esto engloba campañas como el Día Europeo para el Uso Prudente de los Antibióticos (18 de noviembre).1 Otras iniciativas importantes son estrategias nacionales, por ejemplo, “Responsible Use of Medicines in Agriculture” (RUMA) en Inglaterra, e internacionales como la iniciativa “One Health” (que aborda colectivamente todos los aspectos de la atención sanitaria para humanos, animales y el medio ambiente) y el llamamiento de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que pide concienciarse y compartir responsabilidades al tratar la cuestión de la RAM.9

Conclusión

Los antimicrobianos son fundamentales en la medicina humana y veterinaria, aunque los datos observados respaldan la percepción de que un uso excesivo o un uso no adecuado es un factor de riesgo importante en el desarrollo de la resistencia. Para minimizar la amenaza de la RAM y garantizar que la efectividad antimicrobiana se conserva tanto para la salud humana como para la animal, es preciso que todos utilicemos los antimicrobianos de manera apropiada y responsable.

Referencias

  1. EC (2011). Action plan against the rising threats from antimicrobial resistance European Commission.

  2. EC (2010). Antimicrobial resistance, special Eurobarometer 338.

  3. ECDC (2009). Latest Europe-wide data on antibiotic resistance.

  4. EFSA and ECDC (2013). The European Union summary report on trends and sources of zoonoses, zoonotic agents and food-borne outbreaks in 2011. EFSA Journal 11(4):3129.

  5. EUFIC (2013). EFSA and ECDC publish the 2011 EU Report on antimicrobial resistance in zoonotic bacteria from humans, animals and food. Science Brief.

  6. Capita R & Alonso-Calleja C (2013). Antibiotic–resistant bacteria: a challenge for the food industry. Critical Reviews in Food Science and Nutrition 53(1):11-48.

  7. EFSA website, Antimicrobial resistance section.

  8. EFSA and ECDC (2013). The European Union Summary Report on antimicrobial resistance in zoonotic and indicator bacteria from humans, animals and food in 2011.

  9. WHO (2013). Antimicrobial Resistance: Fact sheet N°194.