Comer al Aire Libre con toda Seguridad

Last Updated : 01 May 1999

Se acerca el buen tiempo y, con él, las barbacoas, los picnics y actividades al aire libre. Pero a medida que la temperatura aumenta, la actividad de las bacterias que pueden estropear los alimentos también se multiplica.

Ya se encuentre en la playa, en la montaña o simplemente relajándose en su jardín, le proponemos unos trucos para que sus comidas de verano no entrañen ningún riesgo, por gentileza del Profesor F. M. Rombouts, catedrático de Microbiología Alimentaria de la Universidad Agrícola de Wageningen, Holanda. Huelga decir que estos trucos pueden aplicarse durante todo el año, pero especialmente cuando llegan los días soleados en los que apetece descansar y disfrutar, y las bacterias se aprovechan al máximo de las circunstancias para hacer de las suyas.

Cómo preparar la comida

La correcta manipulación de los alimentos antes de cocinarlos puede evitar muchos contratiempos. Siga en todo momento las instrucciones de las etiquetas relativas a la refrigeración y consuma la comida antes de la fecha límite que se indica en el envoltorio. Lávese las manos con agua y jabón durante 20 segundos, antes y después de manipular los utensilios o los alimentos crudos. Frote cuidadosamente con agua caliente, jabón y cepillo la tabla o superficie de cortar.

Si deja carne o pescado crudos en adobo, póngalos en un recipiente de cristal dentro de la nevera, no sobre la repisa. Si va a servir parte del adobo como salsa o acompañamiento, antes de añadirle los alimentos crudos, separe una parte en un recipiente distinto a este efecto.

Si precocina la comida, pásela directamente del horno o microondas a la parrilla. De no ser posible, cocine totalmente la carne, luego déjela enfriar para recalentarla más tarde en la parrilla. Cocine y conserve la comida siempre a las temperaturas apropiadas.

Parrilladas

Si le gustan los chuletones de buey poco hechos, hágalos a 60ºC y si los desea en su punto, por encima de los 70ºC. Un ave entera ha de asarse a 82ºC. El pescado está listo cuando se desmenuza fácilmente con el tenedor. Para eliminar todas las bacterias, las hamburguesas de buey han de cocinarse a 71ºC y la carne de ave picada, a 74ºC. Cuando haga una barbacoa, le resultará muy útil un termómetro para la carne.

Recuerde siempre que la carne, aunque parezca muy hecha por fuera (o incluso quemada), puede estar cruda en el interior.

Córtela para verificar que está bien asada; el jugo que suelta debe aparecer claro y la carne no ha de estar rosada.

Sirva la comida inmediatamente, bien caliente. Para evitar una posible contaminación, sirva los alimentos cocinados en un plato distinto del que los contenía crudos. Asegúrese asimismo de que los cubiertos y los paños que se empleen con la comida cruda y la cocinada sean distintos.

Picnics

Si se va de picnic, lleve únicamente la cantidad de alimento que vaya a consumir. Enfríe bien la comida preparada con antelación (como los bocadillos y las ensaladas) y después colóquela en una nevera portátil, rodeada de bolsas de hielo, de modo que se mantenga a 4ºC. Recuerde: si la comida está a temperatura ambiente no se enfriará en una nevera de picnic, aunque añada bolsas de hielo. En cuanto llegue a destino, saque la comida del coche y situé la nevera en la sombra, ya que el calor es el mejor caldo de cultivo para las bacterias.

Los alimentos guardados en la nevera se pueden consumir mientras el hielo no se haya derretido y éstos estén frescos al tacto. En cualquier caso, de existir alguna duda, tírelos. Probar la comida no le ayudará a saber si está en buenas condiciones.

Seguridad alimentaria para todos

Todos los años se dan un sinfín de casos de enfermedades producidas por los alimentos. Los ancianos y los niños son especialmente vulnerables a ellas. Proteja a su familia siguiendo las sencillas pautas expuestas. Contribuirán a reducir sensiblemente el riesgo de intoxicaciones alimentarias.