La dieta mediterránea

Last Updated : 13 August 2018

La dieta mediterránea se basa en los patrones dietéticos tradicionales en los años 60 de las personas de los países que rodean el mar Mediterráneo, como Grecia, Italia y España y promueve el consumo de la comida fresca, de temporada y la comida local.1 La dieta mediterránea no es una dieta alimentaria única, sino un hábito alimenticio general que está marcado por las diferencias locales y culturales de toda la región mediterránea.

Entonces, ¿en qué consiste?

Esta dieta está generalmente caracterizada por una alta ingesta de alimentos de origen vegetal (p.ej. fruta y verdura fresca, nueces y cereales) y el aceite de oliva, la ingesta moderada de pescado y pollo y la ingesta baja de productos lácteos (en su mayoría yogur y queso), carne roja y procesada, y dulces. El vino se toma con moderación y, normalmente, junto con la comida.1 El énfasis se pone en los aspectos sociales y culturales, como el horario de la comida, el descanso después de comer y la actividad física regular.2 Sin embargo, hoy en día la dieta no se respeta tanto como hace 30 o 50 años, ya que la dieta de las personas que viven en estas regiones se está convirtiendo en una dieta occidentalizada incluyendo más alimentos de alta intensidad energética.3,4

¿Qué dice la ciencia?

Lejos de ser una dieta de moda, los beneficios para la salud asociados a la dieta mediterránea están respaldados por pruebas científicas. La dieta mediterránea está asociada a la menor mortalidad por todas las causas y a la menor morbilidad (aparición de enfermedad), y ha sido conectada con numerosos beneficios para la salud, incluyendo un riesgo más bajo de cáncer, las enfermedades cognitivas y las enfermedades cardiovasculares, al igual que el síndrome metabólico, la obesidad y la diabetes tipo 2.2,5

En una publicación reciente de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la dieta mediterránea se identifica como una estrategia alimenticia efectiva para prevenir y controlar las enfermedades no transmisibles (ENT), las cuales, de momento, son la causa principal de la muerte prematura a nivel global (menores de 65 años de edad).2 La literatura disponible indica inequívocamente que los hábitos alimenticios de la dieta mediterránea benefician la prevención y el control de las ENT relacionadas con la dieta. También se considera como uno de los patrones dietéticos más fáciles de seguir a largo plazo, debido a su flexibilidad y a la accesibilidad de los alimentos característicos.6 Sin embargo, también existen datos que indican que la relación entre el bajo riesgo de las enfermedades cardiovasculares y la dieta mediterránea es más firme en las personas con altos ingresos económicos, posiblemente debido a un mejor acceso y conocimiento de la comida sana.7 A pesar de esto, muchas personas podrían encontrar la dieta mediterránea como una estrategia eficaz para ayudar a mantener el peso y mejorar la salud.2

References

  1. Willet WC, et al., (1995) Mediterranean diet pyramid: a cultural model for healthy eating The American Journal of Clinical Nutrition, 61(6), 1402S–1406S.
  2. The World Health Organisation (WHO, 2018) What national and subnational interventions and policies based on Mediterranean and Nordic diets are recommended or implemented in the WHO European Region, and is there evidence of effectiveness in reducing nonc
  3. Garcia-Closas R, Berenguer A, Gonzalez C (2006) Changes in food supply in Mediterranean countries from 1961 to 2001. Public Health Nutrition 9(1), 53–60.
  4. Alexandratos N, (2006) The Mediterranean diet in a world context. Public Health Nutrition, 9(1a), 111-117.
  5. Martinez-Gonzalez, M.A, et al. (2009) Mediterranean food pattern and the primary prevention of chronic disease: recent developments. Nutrition Reviews, 67, 111-116.
  6. US News and World Report Rankings (2016) Easiest Diets to Follow.
  7. Bonaccio M, et al., (2017) High adherence to the Mediterranean diet is associated with cardiovascular protection in higher but not in lower socioeconomic groups: prospective findings from the Moli-sani study. International Journal of Epidemiology, 46(5)