Cadenas de suministro de alimentos cortas: la reconexión de productores y consumidores

Última actualización : 11/06/2021

Los recientes avances en el mercado alimentario reflejan un renacimiento de las formas tradicionales y directas de entrega de alimentos, además de la aparición de tipos más innovadores de sistemas de distribución, que proporcionan vínculos directos entre productores y consumidores. Estos numerosos tipos de canales cortos de distribución de alimentos, comúnmente denominados “cadenas de suministro de alimentos cortas”, ahora coexisten con canales más extensos y “convencionales” de distribución (masiva).

¿Qué son las cadenas de suministro de alimentos cortas?

Una cadena de suministro de alimentos corta, según la definición de la UE, es una cadena de suministro que implica un número limitado de operadores económicos comprometidos con la cooperación, el desarrollo económico local y el mantenimiento de estrechas relaciones geográficas y sociales entre los productores, los procesadores y los consumidores de alimentos.1

Estas cadenas se definieron por primera vez en la Política de Desarrollo Rural de la UE para 2014-2020. La política alienta a los productores europeos a participar en iniciativas de cadenas de suministro de alimentos cortas, con la posibilidad de acceder a una cofinanciación del Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural. Como consecuencia, en los últimos años ha aumentado la cantidad de agricultores urbanos y rurales que venden sus productos directamente a los consumidores, con un mínimo de intermediarios.2

Existen diversas formas de cadenas de suministro de alimentos cortas. Una de las más simples es la venta directa del agricultor al consumidor final (en la finca, los mercados de agricultores o mediante entregas por internet). Otras formas incluyen esquemas de entregas en caja, el autoservicio (“pick your own”) y la agricultura apoyada por la comunidad, en la que los consumidores respaldan financieramente a los productores locales con la compra de una “suscripción” a sus productos frescos para una temporada de cultivo en particular. Los principales productos que se comercializan habitualmente en este tipo de cadenas son las frutas y las hortalizas frescas de temporada, seguidas de los productos animales (principalmente carne fresca y productos de charcutería) y los productos lácteos, así como las bebidas.3

En gran medida, el crecimiento de las cadenas de suministro de alimentos cortas puede vincularse con un cambio en el comportamiento del consumidor, demostrando un mayor reconocimiento de los alimentos locales y de los atributos relacionados, como el lugar de origen, los métodos tradicionales de producción y las técnicas de procesamiento. Asimismo, una encuesta de 2016 realizada en toda la UE reveló que cuatro de cada cinco ciudadanos europeos consideran que el fortalecimiento del papel del agricultor en la cadena alimentaria es bastante o muy importante.4 En línea con esta tendencia, la Comisión Europea está apoyando proyectos que involucran a múltiples actores, en los que investigadores y profesionales agroalimentarios (como grupos de agricultores, organismos comerciales, asesores y pequeñas empresas) cooperan activamente durante su implementación. STRENGTH2FOOD y SMARTCHAIN son dos de esos proyectos, que comparten un interés específico en la temática de las cadenas de suministro de alimentos cortas y su impacto en la región local. La Comisión Europea considera que este tipo de cadenas constituyen una cuestión de importancia debido a su potencial para fomentar el desarrollo rural y urbano sostenible.

El proyecto Strength2Food

Strength2Food es un proyecto de cinco años (2016-2021) financiado por el programa H2020 de la UE, que tiene como objetivo, por un lado, mejorar la eficacia de los regímenes de calidad alimentaria de la UE y de las políticas de compra de alimentos del sector público y, por el otro, impulsar las cadenas de suministro de alimentos cortas a través de actividades de investigación, innovación y demostración.5

Los investigadores y los profesionales de Strength2Food han estado trabajando juntos para proporcionar una mejor comprensión de la sostenibilidad de estas cadenas, mediante la evaluación de su impacto económico, social y medioambiental en toda Europa. A través de un análisis de diferentes iniciativas en seis países europeos (Francia, Hungría, Italia, Noruega, Polonia y Reino Unido), el proyecto ha generado dos informes exhaustivos sobre los factores clave de éxito y las limitaciones de las cadenas de suministro de alimentos cortas, con lecciones importantes para la transferibilidad.

Las cadenas de suministro de alimentos cortas: ¿cuáles son los beneficios y los desafíos para los consumidores y los productores?

El primer informe de Strength2Food exploró las motivaciones, las actitudes y las prácticas de los consumidores, los productores y los minoristas en 12 iniciativas diferentes de cadenas de suministro de alimentos cortas (por ejemplo, mercados de agricultores, pescaderías locales, etc.).7 Los investigadores recogieron datos mediante entrevistas y encuestas a consumidores, lo que proporcionó información importante de toda la cadena alimentaria. El informe destaca que las cadenas cortas brindan importantes beneficios al público en general. Una mayor interacción en persona con los consumidores generalmente da lugar a mayores niveles de confianza de parte del consumidor. Los consumidores también aprecian la mayor transparencia y trazabilidad asociada con las cadenas cortas, porque les permiten acceder a información sobre el origen de los alimentos, la manera en que se producen y las características asociadas (por ejemplo, si son ecológicos). Los productores no solo disfrutan de beneficios económicos sino también de una mayor autonomía y una mejor utilización de los recursos.

La investigación también destaca el hecho de que diferentes cadenas de suministro cortas dependen de diferentes estrategias de comunicación para difundir información sobre los productos entre productores y consumidores, y por este motivo enfrentan desafíos específicos. También tienen diferentes roles en los hábitos diarios de compra de alimentos de los consumidores, así como en la consolidación de la comunidad local. Por ejemplo, se descubrió que las cadenas de suministro de alimentos cortas tradicionales, como los mercados de agricultores de los países del este y el sur de Europa, funcionan como importantes proveedores de alimentos frescos, de temporada y asequibles para muchos consumidores. Sin embargo, enfrentan el desafío de los grandes supermercados en cuanto a precio y conveniencia. Otros tipos de cadenas de suministro de alimentos cortas se distinguen de los minoristas de alimentos convencionales al ofrecer productos locales especializados. Como a menudo atraen a clientes con mayores recursos económicos, aquellos con menos poder adquisitivo pueden verse excluidos. Debido a esta complejidad, adoptar una única medida (por ej. una certificación o un sistema común de sellos) para fortalecer la transparencia y evitar fraudes no será suficiente para abordar las diferentes necesidades y desafíos que enfrentan estas cadenas. Las medidas deben definirse de acuerdo con el contexto local.

Aquí se puede consultar la información del segundo informe de Strength2Food, que analizó los impactos económicos, sociales y medioambientales de las cadenas de suministro de alimentos cortas y su sostenibilidad.

El proyecto SMARTCHAIN

El proyecto SMARTCHAIN, financiado con fondos de la UE del programa H2020, se lanzó en septiembre de 2018 con el objetivo de acelerar la transición hacia las cadenas de suministro de alimentos cortas colaborativas, presentando nuevos modelos comerciales y soluciones prácticas para mejorar la competitividad y la sostenibilidad del sistema agroalimentario europeo.6 El proyecto también ha establecido una plataforma virtual con herramientas interactivas novedosas para compartir información y soluciones prácticas innovadoras relevantes en relación con las cadenas cortas.

Cómo y por qué los consumidores compran en cadenas de suministro de alimentos cortas

El proyecto SMARTCHAIN investigó las percepciones y el comportamiento de los consumidores con respecto a las cadenas de suministro de alimentos cortas a través de grupos de debate y encuestas en línea en Alemania, Grecia, Hungría y España. Los investigadores también llevaron a cabo entrevistas con expertos de organizaciones de toda la UE que representan a consumidores, productores, organismos gubernamentales y responsables de la elaboración de políticas, la industria gastronómica y los certificadores de alimentos. Los resultados demuestran que, al comprar alimentos, los consumidores creen que la frescura, el sabor, la calidad, los precios bajos y la conveniencia son los factores más importantes. La mayoría de estos consumidores sostienen que compran en cadenas cortas al menos ocasionalmente (en especial, hortalizas, frutas, huevos, miel y pan), y los mercados de agricultores son el canal preferido. Los consumidores compran en estas cadenas porque desean apoyar a los productores locales, pueden conocer de dónde provienen los alimentos, sienten que los productos son más naturales (por ejemplo, usan menos pesticidas) y mejores para el medioambiente, además de que son de mayor calidad que los de las cadenas alimentarias largas convencionales. Los productores eligen las cadenas de suministro de alimentos cortas principalmente para controlar más estrechamente su producto a lo largo de la cadena de valor y para crear una relación directa con los consumidores, además de que les permiten cobrar un precio más atractivo y diversificar su fuente de ingresos e involucrarse en la comunidad y la economía locales.

La inconveniencia y el precio han sido destacados como los principales obstáculos para comprar en estas cadenas, que se consideran costosas, de difícil acceso, poco promocionadas o no siempre disponibles. Dado que los consumidores suelen preferir comprar una amplia variedad de alimentos en un solo lugar, este tipo de cadenas cortas serían más convenientes si se pudiera acceder a una mayor diversidad de productos en un único punto (por ejemplo, mercados de agricultores, tiendas agrícolas, cooperativas o plataformas en línea que reúnan a varios productores). Curiosamente, un porcentaje importante de los consumidores encuestados mostró una actitud positiva hacia las cadenas de suministro de alimentos cortas, aunque aclararon que suelen no comprar en ellas debido a los precios elevados. Esto implica que, muy probablemente, la reducción del costo de los alimentos en estas cadenas, o su justificación (por ejemplo, explicar los procesos de producción y los beneficios para los consumidores, el medioambiente y el productor/la comunidad local), fomentaría la compra en ellas, en comparación con la promoción de los beneficios que brindan estas cadenas y sus productos.

Por último, las cadenas de suministro de alimentos cortas son una vía promisoria para apoyar los sistemas alimentarios sostenibles y aumentar su resiliencia frente a crisis como el brote de COVID-19. Según las encuestas, durante la pandemia se detectó un ligero aumento en la conciencia que los consumidores tienen de estas cadenas y una mayor intención de comprar en ellas y apoyar a los productores locales.

Pasos a seguir

Si bien los estudios anteriores indican que las condiciones en la UE son actualmente favorables para el desarrollo de cadenas de suministro de alimentos cortas, persisten algunos obstáculos importantes. Una de las principales inquietudes es que los volúmenes de producción en estas cadenas pueden ser limitados y no siempre satisfacen la demanda de compradores de mayores volúmenes como hospitales, universidades y escuelas.3 Las cadenas de suministro de alimentos cortas también pueden enfrentar dificultades al momento de aplicar mejoras, debido a las limitaciones de capacidad y los mayores costos de producción, procesamiento y transporte.3 Por otro lado, a menudo tienen recursos limitados para la difusión y el marketing, incluso si cuentan con apoyo institucional.3

Otro obstáculo es la gama y el volumen limitados de productos, dado que muchas de estas cadenas son estacionales y se encuentran en ubicaciones muy específicas. Esta situación puede restringir la competitividad de los agricultores, en comparación con otros actores convencionales en la cadena alimentaria, y limitar su capacidad para participar en la contratación pública.2 Los consumidores, en general, también creen que no siempre es fácil reconocer los alimentos locales y ecológicos, o acceder a ellos. Esto puede deberse a la escasa información sobre sus beneficios y al precio elevado, en comparación con los productos más convencionales.7 La investigación de estas problemáticas ayudará a fortalecer aún más la eficiencia, la eficacia y la sostenibilidad de las cadenas de suministro de alimentos cortas, y a superar estas barreras.

References

  1. Regulation (EU) No 1305/2013 of the European Parliament and of the Council of 17 December 2013 on support for rural development by the European Agricultural Fund for Rural Development (EAFRD) and repealing Council Regulation (EC) No 1698/2005
  2. Marie-Laure Augère-Granier (2016). Short food supply chains and local food systems in the EU. European Parliament Briefing.
  3. Kneafsey M. et al. (2013). Short Food Supply Chains and Local Food Systems in the EU: A State of Play of their Socio-Economic Characteristics. JRC Scientific and Policy Reports, European Commission.
  4. Europeans, Agriculture and the CAP Special Barometer 440 (2016). European Commission.
  5. Strength2Food, European Union's Horizon 2020 research and innovation programme, grant agreement No 678024. Website: www.strength2food.eu/
  6. SMARTCHAIN, European Union's Horizon 2020 research and innovation programme, grant agreement No 773785. Website: www.smartchain-h2020.eu
  7. Vittersø G. et al. (2019) Short Food Supply Chains and their Contributions to Sustainability: Participants' Views and Perceptions from 12 European Cases. Sustainability 2019, 11(17), 4800.